Netflix agregó a su lista de opciones Blade Runner 2049, la segunda película de la saga Blade Runner que tiene como protagonista a Ryan Gosling y muestra un mundo futurista gobernado por extremos.

En el 2049, 30 años después de los sucesos de la primera película, el oficial K, un nuevo replicante de la policía de Los Ángeles, encuentra un baúl con un secreto que podría crear caos en el mundo. Para eso, tendrá que buscar a Rick Deckard, quien reside la clave que podría permitir salvar a la sociedad.
El film dirigido por Denis Villanueve crea un mundo futurista que se basa en extremos, junto con su anterior entrega dirigida por Ridley Scott. La saga de Blade Runner está ambientada en un 2019 y 2049 donde hay sobrepoblación, y replicantes; estos últimos son un tipo de androide que imitan al ser humano en su aspecto físico, llegando a ser indistinguibles, pero cuenta con una fuerza y agilidad superior e inteligencia variable según el modelo. Los replicantes no sienten, y los pocos que presentaron sentimientos son eliminados por los Blade Runners

En los personajes se ve la primera pista de extremos: los seres humanos sienten, los replicantes no. Los protagonistas Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Sylvia Hoeks, y Jared Leto muestran estas diferencias en todo momento. Gosling interpreta al oficial K y sorprende cuando deja de lado sus anteriores papeles en diversas películas y actúa como un verdadero robot.
Los momentos donde se quiere mostrar sentimiento de parte de los personajes están acompañados por una instrumental que muestra peligro, haciendo que el espectador sienta lo que vive el personaje y creando un vínculo. Debido a esta decisión, hasta en los momentos de luchas, la mayor parte del film está acompañado solo de diálogos y casi nada de música; pero no dejan que el espectador se aburra.

Esta idea extremista se ve en la fotografía. Se podría decir que Blade Runner 2049 prefirió jugar con esta área más que con el resto, porque se caracteriza por los ambientes elegidos y los planos. Dentro de los mismos se ve espacios completamente abandonados, expresando soledad pura, como también extremadamente repleto de personas u objetos. No hay un punto medio en ninguna parte.
Lo impactante es la colorimetría elegida, es decir el tratamiento de color decidido tanto en el set como en las correcciones de edición. El director de fotografía Roger Deakins creó un mundo donde está reinado por todos los colores, pero estos son bien diferenciados. Algunos lugares son cálidos, y predominan los naranjas y rojos, otros son fríos, donde vemos azules y a veces son acompañados por nieve; y en pocas ocasiones vemos una habitación ambientada en tonos verdes. El vestuario acompaña la decisión tomada por Deakins al elegir ropas de colores neutros, como negro, blanco o gris.

La colorimetría es la pista más importante que nos da la película para entender ese futuro extremista que se creó cuando empezaron los replicantes y los humanos a pelear. Muchas veces los espacios fríos traen tristeza o calma; mientras que los rojos muestran el peligro que se avecina aunque no parezca. En ningún momento, hay una iluminación natural.
Blade Runner 2049 continúa con la historia creada en 1982 por el director Ridley Scott, perfeccionándola con los avances tecnológicos pero sin cambiarla en absoluto. Es la segunda parte de la saga que muestra una historia atrapante, en un mundo ficticio alucinante. En el film se valora tanto el guion como los personajes; pero toma protagonismo la colorimetría elegida por ser extremista y representar un futuro divido en dos grupos, haciendo que eso sea lo que más se disfruta.
Arte
Fotografía
Guion
Música
Actuación
Dirección
Androides y humanos; sentimientos o frialdad extrema. La segunda película de Blade Runner muestra estos extremos en sus personajes, el uso de la música y sobre todo en su impactante elección de color en sus ambientes.



