Este documental argentino independiente, que ha sido grabado en Tucumán, y está dirigido por Paola Nucci, recorre el día a día de un grupo de mujeres que comparten dos particularidades: todas asisten a un taller de cine y todas han sido víctimas de trata.
El taller no sólo funciona como espacio de encuentro artístico e intercambio audiovisual, también funciona cómo un lugar de encuentro y de sostén para estas mujeres: allí se contienen, narran sus experiencias pasadas, se amparan juntas.

Todo el proceso de catarsis y de manifestar ese vómito emocional y catártico a través del arte -la propuesta del taller es que cada una pueda salir de allí habiendo hecho su propia película- resulta para estas sobrevivientes un viaje de resistencia y hermandad entre ellas, que está captado bajo la cámara de Nucci.
Mujeres al final de este viaje no se limita a exponer historias de violencia, sino que construye una mirada que se posiciona desde la escucha y el respeto. La cámara de Paola Nucci no invade, sino que acompaña, habilitando que sean las propias protagonistas quienes tomen la palabra y se reapropien de sus relatos, y ese es el mayor acierto del documental.. que no sólo visibiliza una problemática social, sino que también propone una forma de narrarla: desde la sensibilidad, y la reconstrucción colectiva de sentido.




