Adiós a mi teta (2025) – Crítica

En el marco de la segunda edición del Festival Internacional de Diversidad y Géneros de Buenos Aires se estrenó el corto de ficción uruguayo que concientiza sobre el cáncer de mama

En el corto dirigido y escrito por Andrea Treszczan Asar acompañamos un duelo. O deberiamos definir una palabra cuando sucede que te prohiben el poder hacer un duelo. Esa ausencia del duelo será el motor para emprender una Misión imposible (uruguaya y feminista). Primero se da esa situación para la protagonista, luego de superar un cáncer de mama, Vilma busca recuperar a “Thelma”. Rescatar a “Thelma”. Su teta. Sí, es su teta y tiene nombre. Le fue extirpada y se encuentra en un laboratorio cerca de su casa. Así de ocurrente y bordeando el tono del humor absurdo los planes van cambiando y sucediendo casi espontanéos. Un rescate.

Metodicamente primero para cerciorarse de que efectivamente esté ahí en el laboratorio y que sea su teta. Luego el delirante rescate y la afrenta contra el guardia de (in)seguridad del lugar. Esta amistad es la herramienta fundamental del corto. Y ¿quién mejor que una amiga para llevar a cabo el plan más disparatado que se pueda ocurrir?. Nadie. Esas amigas del alma sortearan cualquier situación con tal de ayudar a cerrar ese duelo. Lo anecdótico de todo el asunto es que la charla de recuperar la teta y el laboratorio cercano a su casa existió en verdad aunque no tuvo el desenlace de la ficción pero la propuesta estuvo y generó esta obra con conciencia desde otro lugar dsitinto a por ejemplo otros géneros como el documental.

La variedad de locaciones es para destacar justamente resalta mucho más en un material reducido como el cortometraje, denota el trabajo de la pieza con los distintos tipos de luces y ambientes creando una historia entretenida y que en dos momentos ofrece como un enunciado de denuncia pero incluso el audio y la toma hacen abstraer al espectador como dejando en claro su mensaje. Además fue presentado en su país en el marco del Día Internacional de la lucha contra el cáncer de mama.

El proyecto tuvo la ayuda para terminarse a traves del aporte de varias personas con la herramienta de Crowdfunding. Así como Vilma necesita de la ayuda de su fiel amiga Ro para la misión, la comunidad aportó también parte para hacer realidad el film. Y además se sumaron importantes instituciones médicas de Uruguay.

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