Intervalo (2025) – Crítica

Carlos sufre un desamor, toma una decisión determinante, y alguien que llega para salvarlo. Cortometraje en formato road movie en la noche de México

A tu casa yo fuí y no te encontré. En el parque, en la plaza, en el cine yo te busqué… es un fragmento de “Rayando el Sol” de la banda mexicana Maná pero bien gráfica este corto. Una especie de Road Movie del desamor en la noche de Mexico. Una llamada perdida. Frenar en un teléfono público, y nada. Llegar hasta la casa y nadie abre. Toda esa secuencia de cuando el amor ya partió pero se busca inutilmente. Ese loop se repite en esta y en miles de historias más. ¿Qué tiene de diferente en este caso?, Carlos va con el corazón roto y deambula por la noche en el taxi de Aurelio. De este encuentro nacerá una amistad o un amor fraternal que la pieza dejará a imaginación del espectador. Ambos sufren perdidas, los dos están heridos y encuentran en este cruce fortuito un llamado del destino que los unirá de acá en más.

La elección de filmarlo en blanco y negro del director Roberto Fiesco es muy acertada y en todo momento logra complementar con la tristeza, melancolía y la angustía que van adentrandose en el protagonista sumado a una ciudad nocturna que sigue su ritmo normalmente mientras hace oídos sordos a esa pesadumbre de un alma sin consuelo. Suena “alguien que te extraña” de José josé y no solo inunda toda la escena en el momento menos indicado para cualquiera de estos dos nuevos compañeros de amores no correspondidos y historias sin resolver. El sonido también juego su rol preponderante.

Ni los excesos, ni un pequeño gesto sirve de consuelo cuando alguien se encuentra ensimismado en su dolor. Frágiles y humanos, así podriamos definir a los personajes de esta historia. Aurelio comenzó pasando por el típico taxista retrógrado a conectar con un paternalismo y una lealtad admirable sin que nadie lo esperara.

Este encuentro salva a Carlos de un posible final definitivo pero es él quien termina alentando a su compañero a llamar al hijo que nunca conoció. Entonces los roles se invierten y el salvador termina siendo salvado. Un mensaje esperanzador que nos muestra que aunque te encuentres en tu peor momento o en la noche más oscura siempre podes ayudar a alguien y eso también tiene su felicidad.

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