Una pareja con problemas en su relación se muda al campo, donde descubren una cueva con una fuerza sobrenatural. Al beber agua de la cueva, comienzan a experimentar transformaciones físicas y emocionales que reflejan su codependencia

Bizarra, incómoda y divertida
La ópera prima de Michael Shanks combina body horror y comedia negra para retratar lo asfixiante de la codependencia en pareja. La premisa es absurda y a la vez inquietante: dos cuerpos que no pueden despegarse, como metáfora de una relación que ya no se sostiene por amor sino por costumbre. La película encuentra momentos efectivos tanto en lo grotesco como en lo gracioso, aunque nunca termina de definirse del todo entre el terror y la sátira.
Alison Brie es el gran motor del film, cargando con una entrega física y emocional notable, mientras que Dave Franco queda en segundo plano. Los efectos prácticos —desde labios que no se despegan hasta piel pegajosa— están trabajados con inteligencia, apelando más a lo sugerente que a lo explícito. Esa incomodidad física que provoca es quizá lo más logrado del relato.

El film funciona mejor cuando se enfoca en lo metafórico: lo verdaderamente aterrador no es la maldición, sino lo que revela sobre la convivencia, las inseguridades y el desgaste en la relación. Allí la propuesta encuentra su filo.
Sin embargo, en el último acto la película pierde un poco el equilibrio. La química real entre Brie y Franco ayuda a mantener la emoción, pero ni siquiera ellos logran evitar que el desenlace se sienta más leve de lo que debería.

En Conclusión
Together resulta una experiencia tan rara como atractiva, un relato que mezcla incomodidad, humor y horror con una mirada fresca sobre las relaciones. No es del todo redonda ni consistente, pero sí lo bastante divertida como para disfrutarla en el cine o, por qué no, dejarnos ‘juntar’ a ella




