Ariel Staltari adelanta a Cine Argentino Hoy cómo se re-significó su personaje desde la temporada IV a V de El Marginal, con qué Vardo se encontrará el público y cuáles son los pasos que espera dar a futuro en su carrera.

-Ariel, ¿es el sueño del pibe aterrizar en El Marginal IV y V?
-El sueño del pibe todavía no lo cumplí. Me gustaría hacer mi propio protagónico, y algún día poder comandar una historia y tener todo el juego que me gustaría para desarrollarlo. Trazando un paralelismo con el futbol, a los cinco o diez minutos que estás jugando decís, “ché, yo quiero jugar todo el partido”. Igual no me quejo, estoy muy orgulloso de todos los productos en los que estuve, y El Marginal era una deuda pendiente. Estuve muchas veces coqueteando con mi incorporación en la ficción, desde la temporada uno, luego la tercera, y finalmente se dio en la quinta parte con un personaje maravilloso que me significó un gran desafío; y hoy, a lo lejos, siento que estuvo lindo ese camino.
-¿Queres contar cómo empezó tu personaje en la temporada IV?
-Vardo es el yerno de Coco, el personaje que interpreta Luis Luque, que es el capo de la cárcel Puente Viejo y donde cae en desgracia la familia los Borges. En esa puja de poder, mi personaje termina siendo el dispositivo para que los Borges se hagan del poder dentro del nuevo espacio. Y me refiero a “dispositivo” porque él tiene un conflicto personal y silencioso, es muy introspectivo; no puede decirle a nadie de su amorío o de su condición sexual, entonces realiza un trabajo muy silencioso con su santo San Sebastián, que es su anclaje. Cuando se descubre ese amor prohibido de Vardo, se genera el gran punto de giro en la trama central de la cuarta temporada. En la quinta parte de El Marginal, vemos a un Vardo con otro color, tal vez un poco más oscurecido y con esos daños colaterales producidos por la gran problemática que atraviesa en la temporada anterior.
Me gustaría hacer mi propio protagónico, y algún día poder comandar una historia y tener todo el juego que me gustaría para desarrollarlo”.
-La temporada cuatro podríamos decir que fue el salir del closet, pero en la quinta parte ¿cómo se re-significa tu personaje y en qué se profundiza?
– En la temporada cuatro mi personaje sale del closet, se hace cargo que está enamorado de otro hombre y encima que es de la penitenciaría. En la última parte de la ficción, Vardo hace más honor a su propio sobrenombre; está un poco más pesado, más oscuro. En tanto avanza la historia, arma estrategias con una calma tensa dentro del seno familiar de los Borges, y se llega a un clímax hacia el final donde todo es un volcán en erupción. Se puede decir que se lo ve con otra contundencia a Vardo: tras esconderse en los muros en la etapa anterior y ver cómo acribillaban a su novio, en la parte cinco muestra más otra cara de sí mismo.
-Con respecto a tu relación con los Borges, ¿qué va a encontrar la gente en esta nueva temporada?
-Lo que va a encontrar es una convivencia en armonía, pero a la vez con ciertos grados de tensión en donde todo se puede romper en cualquier momento. Al no pertenecer al riñón directo de ellos, y sabiendo que fueron unos de los artífices por el cual Coco termina descubriendo su amorío, hay algo ahí en el aire que no está dicho y que se demuestra a través de miradas y ciertas actitudes. Desde ese lugar es lindo cada vez que aparece Vardo dentro de los Borges.
-¿De qué te agarraste para construir este personaje tan complejo, a diferencia del que hacías en Okupas que tenía otros ribetes? Un personaje antítesis tuyo
-El año pasado se reestrenó Okupas y mucha gente me conoció como el Walter fresco, agradable y tedioso, y de repente miran este año El Marginal y me descubren en otro personaje que no tiene absolutamente ningún parecido con aquél pibito fresco, paseador de perros, y eso es una alegría. En verdad, cuando Sebastián Ortega me propuso hacer este personaje, automáticamente dije, “yo voy a hablar de lo que significa el amor en las personas y en la humanidad”. En este sentido, considero que todavía el mundo no terminó de explotar porque sigue existiendo el amor entre las personas; y mientras ello esté, las cosas se pueden seguir salvando, siempre recordando que ese amor requiere de mucha responsabilidad y respeto. A partir de ello es la historia que quise contar, ya que hay una delgada línea para no caer en el cliché o la pantomima de dos personas del mismo sexo enamoradas. Entonces, traté de abordar con mucho respeto, amor y responsabilidad la historia sentimental de mi personaje, teniendo en cuenta que se desarrollaba dentro de un contexto de encierro.
Todavía el mundo no terminó de explotar porque sigue existiendo el amor entre las personas. Y mientras tengamos amor, las cosas se pueden seguir salvando, y ese amor requiere de mucha responsabilidad y respeto”.
-¿Querés compartir alguna anécdota graciosa o no tanto de la temporada V?
Siempre hay graciosas, por ejemplo, cuando Abel Ayala llegaba al set con su música y lo escuchábamos a tres kilómetros de distancia y le aportaba color y alegría a esos momentos; o cuando estábamos maquillándonos y hacíamos esos pasos de comedias entre todos. Claramente, se generó un clima de mucha familiaridad y nos sentimos muy contenidos. La parte no tan graciosa fue la que estaba sucediendo fuera de la locación en el mundo entero producto de una pandemia feroz. Lo que más sufrimos las personas fue no poder conectarnos, no tener ese calor humano al lado de uno y, justamente, lo milagroso y que me emociona profundamente, es haber atravesado las grabaciones en medio de esa situación y que se generara algo de la vida como la supimos concebir antes de esta maldita pandemia, estando todavía con las alarmas prendidas. Eso fue un antes y un después para mí como persona y como artista, porque uno el arte tiene que sacarlo y expresarlo, y el poder estar actuando en un momento de tanta locura y encierro, para mí fue tocar el cielo con las manos.
-Ari, ¿querés compartir algún otro proyecto que estés trabajando con nosotros?
-Estamos trabajando con Bruno Stagnaro en El Eternauta como ficción y estamos muy contentos con eso y muy emocionados, y con muchas ganas de que algún día termine viendo la luz. Después estoy con mi escuela de actuación en Martínez en la biblioteca popular Bernardino Rivadavia. Muy contento con todo mi presente.
Entrevista: Javier Erlij
Edición: Andrea Reyes




