“En el horno no hay horario”, dice un artesano ladrillero. Una frase que resuena en el el documental que dispara contra la explotación al sector y la informalidad salarial que soportó las comunidades de Cañuelas y Paraná. Además su posibilidad de generar agrupaciones que defiendan sus derechos como son los gremios o sedes sindicales. Por. Florencia Fico.

El argumento de la cinta “Barro y fuego” es exponer el trabajo invisible de los ladrilleros como eslabones importantes en la industria de la construcción de la nación.
El director Daniel Bazán evidencia a cada paso la ruta del laborioso oficio de la materia prima para la confección de espacios habitables. Los ubica frente a cámara como protagonistas de la historia, que los ocultó por centenares de años. Ellos y ellas cuentan cómo sus patrones abusivos, empresas o latifundistas lejanos a su realidad con necesidades los precarizaron y los engañaron con sueldos mínimos, extenuantes cargas horarias, poco control de su salubridad, trabajo infantil y negligentes condiciones de empleo.
Por un lado, lo relevante de éste trabajo audiovisual es que a su vez muestra la actualidad del trabajo con la investigación realizada por miembros de la Universidad Nacional Arturo Jauretche.

Las encargadas de la averiguación fueron las docentes Nora Goren y Johanna Maldovan. Ambas detectaron que aún las localidades de Paraná y Cañuelas padecen de hambre, asentamientos o ranchos como viviendas, enfermedades crónicas como: dolores en el ciático, asma a causa de contaminación, lesiones, golpes o fracturas. También reconocen la tarea y la participación de las mujeres que se dispusieron a hacer merenderos para los niños, educación en oficios como peluquería y bajo el programa “Ellas hacen” asimismo son ladrilleras.
Por otro lado, se hace hincapié en los delegados Jorge Luis Ortega por la sección Cañuelas y Julio Alegre”El Ruso” región Paraná; dentro de Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (UOLRA) . El primero logró conformar una obra social con su hija como aporte a los derechos que da el sindicato donde se articulan las órdenes médicas y las autorizaciones de las prácticas. El segundo comulgó una cooperativa con el fin de darle formas de convenios para poder obtener sus propios subsidios para gestionar lotes propios y ser autosufcientes. Aunque sigan con déficit para costear toda la tarea y sufran las inundaciones que entran en sus asentamientos.

Ambos personajes estuvieron en los cortes o huelgas que se hicieron para reclamar sus problemas económicos y sanitarios. Cabe recordar la protesta “La Tapada” hecha en 1946 en la cual ,luego de 85 días de paro obtuvieron que la patronal se hiciera cargo de tapar los adobe y los trabajadores no perdieran su dinero por las temporadas de lluvias intensas.
“La familia ladrillera siempre está en necesidad”, un comentario que esboza la unión generada en los trabajadores para combatir las urgencias cotidianas que son inimaginables e invisibles hoy en día.
La música dio el clima de las regiones con chamamés y la canción “Cancha de lodo”, es tan conmovedora como una denuncia explícita de los que hasta ahora no poseen un hogar suyo.
El filme es una declaración de derechos ignorados por el Estado y terratenientes con sus mecanismos esclavizantes. El reflejo crítico de las duras experiencias y contingencias que sobrellevaron los ladrilleros. Un diagnóstico de la situación contemporánea ya en una posición más regulada en gremios sin embargo con la misma constante: el hambre y la baja capacidad de autonomía laboral.
Puntaje:75
Dirección
Guión
Música
Reparto
Arte
El filme es una declaración de derechos ignorados por el Estado y terratenientes con sus mecanismos esclavizantes. El reflejo crítico de las duras experiencias y contingencias que sobrellevaron los ladrilleros. Un diagnóstico de la situación contemporánea ya en una posición más regulada en gremios sin embargo con la misma constante: el hambre y la baja capacidad de autonomía laboral.




