El fotógrafo y director francés Florent Marcie charló con Cine Argentino Hoy sobre su obra Saïa que produjo múltiples miradas, también la experiencia vivida con el “Commander Khawani” en Afganistán y las motivaciones que surgen al filmar situaciones bélicas. En el festival  19° Doc Buenos Aires pondrá en proyección sus trabajos fílmicos,  entre ellos : Itchkeri Kenti y Tomorrow Tripoli.  Por. Florencia Fico. 

Florent Marcie comenzó su vocación como fotógrafo en 1989 mientras sucedía la Revolución Rumana y luego se movió al cine documenta. Posteriormente de la elaboración de su ópera prima La tribu du tunnel, y pasada la confección de Une fille contre la mafia, grabó y e hizo la producción él se encargó en la totalidad de sus filmes, vinculadas con la guerra, en diferentes espacios del planeta. 

Ya por 2015 sus cintas fueron parte de una recopilación interpelada en la Cinémathèque française y un año después su fime Tomorrow Tripoli conformó la muestra Soulèvements. 

Marcie coopera con la prensa gráfica y con los medios audiovisuales como periodista independiente y es parte de la Fundación WARM. Últimamente puso su atención en la documentación sobre la inteligencia artificial que abarca secuencia acerca de los Chalecos Amarillos.

– ¿En  Saïa se percibe una narración con toques impresionistas,¿ Por qué fue una decisión tuya?

– La primera vez que yo pasé esta película en París en el festival con sonido algunos periodistas de un gran periódico francés me dijeron que yo no tenía derecho a mostrar la guerra de esa manera. Porque es bella y la guerra es algo que no es bella. Entonces en principio en Afganistán es un país magnifico el lugar donde filme era muy lindo no es que yo lo decidí era sí. Cuando uno ve un cielo estrellado, nieves en las montañas hermosas. La segunda cosa es que yo no elegí hacer la película de esta manera tenía un problema técnico. Quería filmar la noche en la línea de frente de batalla el problema es que no podes poner luces en el frente de batalla. Porque en los talibanes uno los escucha en la película están muy cerca y escucho los insultos, hay una cercanía están muy próximos.

– ¿ Cómo se logró tamizar todo el material?

– Entonces cuando salía a la noche tenía dos cámaras una cámara que hacia imágenes en infrarrojo las imágenes son verdes. El infrarrojo en la tele da verde. Y tenía otra. Antes de hacer películas yo hacía fotografía y cuando no tenemos suficiente luz en fotografía aumenta el tiempo de exposición, pensé en eso.Tal vez si yo disminuía la  velocidad del obturador en lugar de tener 25 imágenes por segundo por ejemplo podría firmar algo así a tres imágenes por segundo. Y cada imagen recibe más luz y con la luna tal vez me permitiría aclarar pero no alcanzaba. Yo necesitaba forzar al máximo el grano para que hubiera más luz.Cuando empecé a salir a la noche con las patrullas no lo había decidido, no había decidido eso previamente estaba la imagen infrarroja y no me gustaba, con la otra cámara comencé a ver reduje la velocidad y me di cuenta que la imagen se transformaba en algo en algún sentido bello. Como una pintura.

– ¿Cómo se percibió ese clima en el filme?

– Cuando uno está en esa situación es muy próximo lo que uno ve realmente a la noche. Porque no se ve bien se ven formas furtivas, que son como fantasmas, uno ve en la realidad. En el filme hay un sonido muy presente por ejemplo voces, escuchas un gato que magulla y enseguida estas guiado por el sonido. En la película hay un sonido presente en toda la película y a partir de eso me di cuenta que así iba a ser la película.Invente a medida que filmaba.

– ¿Cuales fueron tus influencias, quizás Steve McCurry? 

Necesariamente como yo hago fotos tal vez sí o no. De manera consciente no, porque yo no hice escuela de fotografía ni tampoco colegio de cine no tenía ninguna cultura cinematográfica, no soy cinéfilo. Yo voy al cine, volví un poco al cine y miro muy poca televisión. No tengo televisión en mi casa pero aunque no tenga uno está sumergido en la imagen de todas maneras. Conozco algunos trabajos fotográficos más que otras pero no puedo decir que esas son referencias.

– ¿ Hay un rasgo que identifique tu forma de trabajar en los documentales?

– Es que no hay una manera especial de hacerlo hay que comprender como trabajo yo. Realizo de un modo independiente, parto solo, nadie me dice tenes que ir acá o allá, soy mi propio patrón. Mi propio jefe y mi propio obrero también. Y cuando voy a un país así improviso todo el tiempo. No se muy bien lo que voy a hacer. Te enteras de la situación al momento que llegas. A veces puedo entrar clandestinamente a un país como Chechenia, hay que pasar una frontera de manera ilegal. No se del otro lado que voy a encontrar. Entonces el trabajo se hace de una manera muy intuitiva.

– Y la gente ¿Cómo interviene?

Digamos cuando uno trabaja solo, en realidad no lo estas estas con la población con la gente pero no siempre pero cuando uno trabaja en equipo se construye como un pequeño mundo en ese tipo. Y te desplazas con ese pequeño mundo necesitas alguien que te ayude a filmar o encontrar a otros. Te dan ideas te sirven de traductores pero cuando haces eso es eficaz. Puede dar buenos resultados pero en mi experiencia pero las cosas van a aparecerse es como una fábrica. A lo mejor usas a alguien que va a servir o podes llegar a pagarle por sus servicios. Por ejemplo alguien que te organice el rodaje al mismo tiempo te traduce, en francés se dice “Fixer”. Los distintos equipos de rodaje de televisión siempre se sirven del mismo “Fixer”, vos lo usas una semana y lo recomendas a otro. Entonces va a trabajar con el otro equipo entonces finalmente todo el mundo hace algo parecido. Mi modo de trabajar es distinto no tengo ningún “Fixer”, improviso el contacto humano se va dando como la vida vos encontras y sentís cosas por ciertas personas. Vos pensas en una película y vos decís esta persona puede representar algo un combatiente, alguien del pueblo, un lugareño con su familia, si lo sentís.

– ¿Qué representó para vos el “Commander Khawani”?

– Cuando estas en Afganistán yo lo filme hace 20 años. El país ya estaba en guerra desde hace dos décadas cuando tenes esas circunstancias encontras gente que solo conocieron la guerra. Y el resultado puede ser alguien como el Commander Khawani. Es decir un hombre que pude ser alguien malo, pero también, muy humano, amistoso, un poco extraño; en realidad no sé qué edad tiene. Cuando lo filmé tenía unos 27 o 28 años pero ya tenía 20 vidas distintas. Él y sus hombres luchaban sus combatientes entonces quería mostrar en esa película una especie de atmósfera muy particular de esos momentos de la historia de Afganistán. Esta guerra que es como una rutina. Vos sabes la guerra y la vida está completamente ligado a la guerra. Por ejemplo, en esta batalla al lado cerca tiene a su familia, sus hijos. Entonces quería hacer un retrato heroico. Viendo la película se ve bien que los enemigos los talibanes son traidores son momentos bastante increíbles, momentos excepcionales y cuando traicionan, traicionan con una sonrisa. Como un western. Pero no es el estándar del bueno, digamos la guerra es mala. El bueno es éste, el malo es el otro. No es la imagen que se tiene del exterior de la guerra.

– ¿Cómo te nutrís de los retratos de guerra o crisis que capturas? 

– Yo me alimento de eso realmente yo no creo que soy alguien traumatizado por este tema: la pobreza en el sentido que yo nada soñaría con eso, creo que es una historia universal, y trato de mostrar esa universalidad a través de mi trabajo. No solamente con esto si no también con el pasado yo creo que fue algo así. La situación que viven me conmueve, si no, no iría a filmar, creo un lazo fraternal fuerte con ellos y hasta ahora siempre traté de no entrar en el trauma. Mi manera de homenajear a esa gente no es de lamentarme si no ir y mostrar lo más justo posible, de la manera más justa posible qué son sus vidas. Hay una cinta de un autor Stefan Zweig que dice: “Hay dos formas de piedad una es la sentimental, la blanda, que es la manera de desentenderse y sacarse de encima un sentimiento desagradable del corazón”. Por ejemplo le das dinero a alguien que está pidiendo dinero, pero después te vas y te sentís aliviado. Y de ese modo te sacás de encima ese sentimiento de malestar. Pero hay otra forma de piedad  que es creativa, yo trato de ejercer este tipo de piedad. Mucha gente hace cosas distintas; pero yo no quiero dar lecciones. Hay personajes que saben hacer eso, otros saben hacer otra, se plantean la situación desde lo sentimental o emocionalmente. Mi trabajo no es ese.

– ¿ Hay un hilo conductor en tus filmes “la tensión” como la internalizas? 

– Te voy a citar a otro autor porque escribo mucho no necesariamente público pero redacto bastante. Este autor dice “un hombre va hacia al conocimiento como parte hacia la guerra con miedo con respeto y una seguridad total”. Entonces la tensión que sentís esa tensión mía es una tensión que tiene que ver con el conocimiento. Creo estar siempre en tensión. Y la guerra es una forma de conocimiento que no puedo saber de otro modo. Hay cosas como el amor por ejemplo no se puede leer hay que vivenciarlo. 

* Mención destacada a Carmen Guarini quien fue la intérprete para la entrevista; asimismo es directora y creadora del Doc Buenos Aires con Marcelo Céspedes y Luciano Monteagudo. 

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