Zuhair Jury, una vida narrada desde los márgenes

el hombre que hizo de la memoria popular una forma de arte

Las esencias y de dónde emergemos mi hermano y yo, eso no lo perdimos nunca”. Con esa frase, Zuhair Jury resume una trayectoria marcada por la memoria, la identidad y el compromiso con sus raíces.

Nacido en Luján de Cuyo, Mendoza, el escritor, guionista, pintor y director fue una pieza fundamental en el universo creativo que compartió con Leonardo Favio. Su aporte quedó plasmado en obras clave del cine argentino como Crónicas de un niño solo, Juan Moreira, El romance del Aniceto y la Francisca y Gatica, el mono.

Lejos de los grandes focos, Jury construyó una mirada propia sobre el país, siempre atenta a las historias de los sectores populares. Esa identidad sigue presente en gestos cotidianos que reivindica con orgullo, como tomar mate cocido con pan duro. “No me des medialuna”, suele bromear, transformando una costumbre en toda una declaración de principios.

Para Jury, el arte nunca estuvo separado de la realidad. “No hay hecho de creación en el arte en que no anide, aunque sea en su más recóndito rincón, el suceso político”, sostuvo en más de una ocasión. Una idea que atravesó su obra y su manera de entender la cultura.

A los 89 años, Zuhair Jury permanece como una de las voces más singulares de la cultura argentina: un narrador de los márgenes, un defensor de la memoria y un hombre que nunca olvidó de dónde vino.

Con su muerte,la cultura argentina despide a una de sus voces más singulares. Queda, sin embargo, una obra profundamente ligada a la memoria de los sectores populares y a una mirada del país construida desde los márgenes, lejos de los discursos solemnes y cerca de la vida cotidiana.

 

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