El director de la ganadora del Oscar a la mejor película, 12 Años de Esclavitud, se mueve al thriller con condimentos de acción en Viudas, para contar esta historia basada en la serie de televisión homónima de 1982. Por. Santiago Pagano

 

En esta ocasión, Steve McQueen elige una trama criminal que, durante todo el metraje, juega con el tono entre lo dramático y el suspenso. Cuatro hombres mueren tras realizar un golpe millonario a un candidato a concejal de un distrito de Chicago, el cual decide tomar represalias contra Veronica Rawlings (Viola Davis), la viuda del jefe de la banda delictiva y protagonista de la cinta.
Rawlings, personalidad destacada en la política Chicagüense por su rol como delegada docente, decide embarrarse ella misma para conseguir el dinero que el candidato Jamal Manning (Brian Tyree Henry), le está reclamando. Para ello recluta a dos de las otras tres viudas que dejó el atraco con resultados fatales que lideró su marido Harry (Liam Neeson). Michelle Rodriguez y Elizabeth Debicki interpretan a las mujeres que deberán iniciarse como delincuentes para salvar sus vidas.
McQueen muestra su marca autoral. Utiliza planos largos, colores apagados y pone acción detrás del objetivo de la cámara, entre otros detalles que lo han destacado como un director interesante y que tiene cosas distintas desde lo visual. El problema tal vez sea el abordaje más dramático de la trama. Los diálogos son olvidables y, en algunos momentos, hasta incomodos. Además, tiene cambios de tono muy abruptos cuando entran en juego los personajes que se relacionan con el candidato afroamericano: siempre que ellos aparecen, a la película la invade, automáticamente, una oscuridad interesante, pero termina ocurriendo que son personajes sin matices, lo cual es llamativo viniendo de un director justamente afroamericano.
Otro pecado que tiene la película es que no planta ninguna pista sobre el misterio que se resuelve faltando treinta minutos para el final. Da la sensación de que el cineasta decide esconder las cartas para generar un efecto sorpresa muy poco fino. Si hubiera utilizado el tiempo perdido en subtramas que no llevan a ningún lado, en plantar información relacionada con el plot twist, sería más disfrutable y más gratificante a la hora de ver la película.
Llegando al final, uno espera ver a esas tres mujeres, todas distintas pero hermanadas en su sufrimiento, hacer cosas increíbles para cumplir su cometido, pero simplemente no sucede. Los errores ajenos son las que terminan definiendo su destino, salvo en el caso de la protagonista, quien si genera acción por ella misma y toma decisiones que van a cambiar el rumbo.
En líneas generales el film entretiene y logra generar cierta intriga. Es hábil desde lo visual e inteligente para contar cosas, pero, al mismo tiempo, termina recayendo en flashbacks y discursos innecesarios para justificar el accionar de algunos personajes. Se siente un poco vacía de contenido y carente de segunda lectura. Da la sensación de que tiene una autoestima más importante de la que merece.

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