“Tres kilómetros al fin del mundo”, un film que expone lo más patético de la homofobia.

La historia se desarrolla en el Delta de Danubio, Rumania, y muestra a Adi, un muchacho de 17 años, brutalmente golpeado por otros dos hombres en un callejón aislado. Antes de la agresión, Adi estaba caminando con otro chico, quien lo asiste de una lesión en la mano y parece ser mucho mas que un amigo. Al día siguiente, Adi aparece lastimado brutalmente y menciona que fue golpeado por dos chicos mientras volvía a su casa. Esta agresión homofóbica será el desencadenante de una historia sobre el autodescubrimiento de la identidad sexual y el choque directo con los valores tradicionales de su propia familia y entorno. El film recorre varios de los obstáculos que debe sortear un joven tan solo por su elección sexual.

 

 

Como medida llamativa, pero positiva, Emanuel Pârvu comienza por mostrar la perspectiva de los padres, un cura, y el resto del pueblo sobre el conflicto. Luego, se comienza a ver como Adi es obligado a pasar por diferentes travesías tras comunicar que efectivamente tenia un idilio con el otro muchacho. A su manera, la película refleja la angustia que siente el muchacho que es cada vez mas acosado por la gente que conoce. A pesar de ser un drama, la mirada por parte de los demás hacia el gusto sexual de Adi expone lo patético y por momentos absurdo de los varios argumentos de los integrantes del pueblo, que hasta intentan convencer al joven o “curar”, y los padres reciben la noticia como algo negativo y sobre lo cual hay que actuar antes de que sea demasiado tarde.

 

 

El largometraje aprovecha todos los paisajes que se pueden usar en el Delta y realza la belleza del lugar en contraste de las atrocidades conservadoras que se esconden en la gente que lo habita. En varias de las escenas en las que el protagonista se siente atrapado, o acosado, se puede observar la inmensidad del aire libre y aun así la angustiante sensación de asfixia que sufre. La desesperación de un joven que sufrió una golpiza de dos hombres y aun así, el hallazgo de los culpables le trajo mas problemas que la misma golpiza. Un pueblo y sus instituciones con un fuerte arraigo conservador religioso que se niega a cambiar. Una familia que no es sostén del joven, mas bien todo lo contrario. Escenarios que se conjugan en esta película muy bien ensamblada y lograda por el cineasta rumano, y que refleja algunas de las cosas incomodas de las que hay que hablar, aun en la actualidad.  

 

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