¿Team Conrad o Team Jeremiah?

Llegó la dosis de calor que necesitamos para enfrentar el invierno: La última temporada de "El verano en que me enamoré"

La tercera temporada de la serie basada en la trilogía de Jenny Han acaba de estrenar sus primeros episodios. Más allá del triángulo amoroso que todos comentan, la ficción apuesta por una construcción emocional que se apoya en la música, los colores y los silencios para narrar distintas formas de amar.

El 16 de julio se estrenaron los primeros dos episodios de la tercera temporada de El verano en que me enamoré, la adaptación de la trilogía de Jenny Han que volvió a conquistar al público adolescente y no tanto.

Esta nueva entrega se desprende del libro We’ll Always Have Summer y propone un cierre a la historia que, aunque gira en torno al amor adolescente, deja entrever múltiples capas emocionales: el amor hacia los padres, la nostalgia por quienes ya no están, y las decisiones que nos moldean.

Aunque gran parte de la conversación se centra en el triángulo amoroso entre Belly, Conrad y Jeremiah, la serie se permite indagar en vínculos más complejos y duraderos y funciona como un mapa emocional sobre crecer: no sólo se trata de elegir a quién amar, sino de entender desde dónde se ama.

El verano en que me enamoré traduce emociones adolescentes en atmósferas sensoriales. La paleta de colores cálidos y los atardeceres constantes crean una ilusión de eterno verano. Pero es la música el recurso que más profundamente conecta con el espectador.

Taylor Swift vuelve a ser protagonista del soundtrack, con sus temas en “Taylor’s Version”, acompañada de V de BTS y Chapel Roan, que aportan matices que van del dolor íntimo a la euforia.

La selección musical no es decorativa: aparece para acentuar tensiones, despedidas, confesiones. Cada quien encuentra en la arena de Cousins su primer amor, su primera pérdida, su primera renuncia. Y la vuelve a ver no sólo por lo que pasa, sino por lo que revive.

Con episodios nuevos cada miércoles hasta el 17 de septiembre, la serie promete un cierre a la altura de las emociones que supo construir. Mientras tanto, el verano, como ese amor que no sabemos si olvidar o revivir, sigue sonando con voz de Taylor Swift y perfume a mar.

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