Desde ayer viernes ya se encuentra disponible en MUBI una de las películas más divisivas del 2025: Sirât. El nuevo film del director Óliver Laxe, producido por Pedro y Agustín Almodóvar, despertó opiniones completamente enfrentadas desde su estreno. Para algunos una experiencia hipnótica y devastadora, para otros, una propuesta demasiado experimental.

Más allá de sus detractores, lo cierto es que la película logró construir un recorrido enorme por festivales y premiaciones alrededor del mundo. Entre sus reconocimientos más importantes se encuentra el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, además de nominaciones como Mejor Película Internacional en los Oscar (además, nominada a mejor sonido), BAFTA y Golden Globes. También obtuvo 11 nominaciones en los Premios Goya, llevándose finalmente 6 estatuillas.
Sirât toma su nombre del término árabe que refiere al puente que une el paraíso con el infierno, y esa idea atraviesa toda la película. Lo que comienza como una road movie sobre una comunidad alternativa unida por la música electrónica termina convirtiéndose en un descenso cada vez más oscuro e hipnótico por el desierto marroquí.

La historia sigue a una caravana de trailers que viaja de rave en rave, espacios clandestinos que funcionan como refugio y lugar de pertenencia para sus integrantes. A ese grupo se suman Luis (Sergi López) y su pequeño hijo Esteban (Bruno Núñez Arjona), quienes buscan su hija y hermana desaparecida meses atrás luego de uno de estos festivales.
Con una puesta basada en luz natural, el calor sofocante del desierto y un diseño sonoro envolvente dominado por música electrónica, la película construye una experiencia física y sensorial que por momentos resulta agobiante. Sumado al hecho de usar actores no profesionales provenientes de comunidades vinculadas a la cultura rave aporta además una sensación de autenticidad que vuelve más inmersivo ese universo nómade y marginal.
La película encuentra un equilibrio interesante entre la furia mecánica y el viaje extremo. Como si se tratase de una mezcla entre Mad Max: Fury Road y el retrato humano de comunidades itinerantes de Nomadland. Pero lejos de romantizar esa vida alternativa, Sirât muestra personajes heridos por dentro y por fuera que encuentran contención entre ellos mientras se mantienen completamente alejados de cualquier forma de integración con la sociedad convencional.

Sirât es un viaje por momentos incómodo cuyo recorrido termina funcionando como una travesía emocional y espiritual donde cada parada parece acercar a los personajes un poco más a su propio infierno.




