En este trabajo, Nazareno Guerra -director y protagonista de Primario (2019)- evoca los acontecimientos y las percepciones sobre qué significa y cómo vivió la presencia de la religión en la institución educativa confesional donde cursó sus estudios primarios.
El film consta de tres partes y un epílogo: la primera se titula Contexto; la segunda, Primera comunión y, la tercera, Sexualidad. En cada una de ellas, desanda el camino de los recuerdos, trayendo al presente aquellas imágenes almacenadas en una memoria que resulta individual y colectiva. La recuperación del pasado se completa con los aportes de entrevistas realizadas a sus padres y ex compañeros de curso quienes, del mismo modo en que lo hace el protagonista, revisitan y reviven ese tiempo otro, pero esta vez con una mirada distinta sobre los hechos.

La superposición armónica de escenas televisadas, de discursos políticos y cintas VHS de actos escolares y ritos religiosos, logran un efecto interesante en tanto permiten la convivencia de diferentes puntos de vistas, potenciando la polifonía de voces. Asimismo, Guerra, al centrar su relato en un periodo que va desde 1989 hasta 1995, obtiene una descripción detallada del primer mandato de Menem. En este sentido, es interesante observar cómo las historias personales, con las piezas justas del pasado, pueden reconstruir toda una época.
Esa superposición de los fragmentos clave mima el trabajo mismo de los collages. Y es que el film se muestra como un collage temporal en la medida en que toma vestigios del pasado para construir algo nuevo. En este caso, se trata de un nuevo modo de mirar hacia atrás, comprender el pasado y construir las decisiones en este presente/futuro. El viaje de egresados, las visitas a un laboratorio al que solo visitan para filmar una suerte de spot publicitario y los ensayos de comunión, son escenas que revelan una superposición de capas similar a las muñecas rusas solo que, en vez de encontrar una muñeca dentro de otra, aquí aparece una filmación dentro de otra filmación.

En cuanto al tratamiento del tiempo, este fluctúa, produciendo saltos cortos al pasado. No obstante, el proceso de apostasía de la Iglesia Católica Apostólica Romana, que el protagonista inicia, resulta articulador porque consigue que la trama avance y se desarrolle como unidad. En suma, en esta superposición de imágenes, tiempos, voces y miradas, existen dos movimientos que bien podrían definir el trabajo de Guerra: recordar y registrar. Mientras el pasado le proporciona el material audiovisual y las voces de infancia, el presente le aporta una mirada crítica. Aquello que puede perderse con la memoria, puede quedar registrado, por las dudas.
La película está disponible en Vimeo y se presentará en CineAr Play el 2 de marzo.
Actuación - 80%
Arte - 75%
Fotografía - 80%
Guión - 85%
Música - 75%
79%
En este documental, Guerra se pregunta e indaga en las relaciones que surgen cuando religión y educación entran en contacto.




