Paola Luttini: “Uno es más cruel con su propio cuerpo que con el de otra persona”

Cine y Teatro Argentino Hoy dialogó con la joven productora que está detrás del éxito de cuatro temporadas de José María Muscari, "Sex".

Es productora de “Sex”, actriz, directora teatral y, como si fuera poco, emprendedora: comenzó diseñando el vestuario sexy para la obra que conduce José María Muscari, y hoy junto a Noelia Marzol crean lencería para todos los talles. Paola Luttini habla de su crecimiento profesional y reflexiona sobre la importancia de ser empático primero con uno mismo. Pero además opina por qué es necesario desterrar la idea de cuerpos hegemónicos.Paola Luttini tiene 32 años, es actriz, productora y directora de obras de teatro. Pero además, es creadora de lencería erótica. Comenzó a los 19 años primero como hobby, hasta que su vocación la llevó por el camino de la actuación y la dirección, y ahí empezó a dirigir sus primeras obras de teatro. Por medio de José María Muscari es que nació el interés por producir: “A él le gustaba mi forma de trabajar y me dijo: ‘¿por qué no producís vos una de mis obras?’ Hicimos varias cosas juntos, hasta que llegó Sex”.

-La obra ya lleva cuatro temporadas y sigue siendo un boom 

-Sí, está hace mucho tiempo y se instaló mucho la marca, porque hemos hecho con Muscari otras obras exitosas, pero lo que pasa con “Sex” trasciende el acontecimiento teatral y, más que desde el estreno hay algo con relación al tema o el formato que al público y al medio le llamó mucho la atención. La pandemia vino a potenciar mucho lo que era “Sex”, nosotros nos reinventamos muy rápido, en la pandemia hicimos “Sex Virtual” y eso amplió mucho nuestros espectadores porque no tenía problemas con el espacio físico y además porque nos veía gente de todo el mundo. Esto, de alguna manera, hizo que el producto se potencie a nivel internacional. Así que la pandemia nos hizo llegar a lugares impensados para nosotros.

Sex trasciende el acontecimiento teatral y, más que desde el estreno hay algo con relación al tema o el formato que al público y al medio le llamó mucho la atención”.

-Paola, ¿cuándo nace Pronoia Producciones?   

-La productora nace en medio de la pandemia, cuando empezó a crecer muchísimo la estructura de “Sex Virtual” y ahí empecé a pensar qué otras cosas quería hacer para no quedar encasillada en este producto. Ahí empecé a hacer un streaming gastronómico con un montón de influencers y otras cosas. Así fue que aposté a armar la productora con un equipo confiable. 

-¿Hoy qué rol te gusta más: dirigir, producir, actuar…?

-Es muy raro, pero creo que el rol que menos me gusta es el de actriz, no porque no me guste actuar, sino porque hay algo que valoro mucho de los actores y las actrices, y es la esclavitud. Tener que estar ahí, tener tu voz y cuerpo en estado; no podes no estar. Es lo más rutinario para mí; me pone en un lugar de reiteración. Disfruto mucho la instancia de ensayo, de juego, pero cuando empiezan las funciones me pincho, salvo que esté muy copada con la obra. Con los otros roles eso me pasa.

-Ahora estás haciendo “No me llames” como actriz…

-Sí, pero ésta es una obra en la que me encanta actuar. No soy de esas actrices de alma que disfrutan de estar ahí, que si no están se sienten vacías o que les falta algo. Sí me pasa eso si no estoy dirigiendo o produciendo algo.

-En este sentido, ¿de qué se trata “La casa oscura”, la obra que estás dirigiendo?

-Fue un proceso muy hermoso donde Mariela Asensio, dramaturga y directora, me escribe un día y me dice: “Pao me diagnosticaron Trastorno Obsesivo Compulsivo”, y agrega: “Necesito hacer algo con esto. Quiero hacer una obra y que me dirijas”. Y ahí apareció Maruja Bustamante, que también quería hacer una obra a raíz de sus estados de depresión e hipocondría. Ella también siempre quiso hacer algo con eso. Fue así que las dos se unieron para escribir y actuar y me convocaron a mí para que las dirija. Fue un proceso también trabado por la pandemia, tuvo muchas idas y vueltas hasta que la estrenamos cuando abrió un poco el confinamiento. En ese panorama estrenamos “La casa oscura”, una obra que habla de dos diagnósticos de salud mental y lo que se trata es de iluminar estos diagnósticos en vez de estigmatizar; es decir, buscamos iluminar esta casa oscura que sería nuestras cabezas.

-¿Cómo llega esta obra al ciclo “Salud en escena”?

-Lo que sucedió es que un día en la platea se encontraba la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y cuando termina la obra nos viene a saludar totalmente emocionada. Nos pidió disculpas en nombre del sistema de salud, porque la obra denuncia mucho a un sistema muy perverso en un montón de aspectos que sufren los pacientes y los profesionales, entonces es una rueda donde hay un médico trabajando 36 horas, pero a su vez llega un paciente con un problema de salud mental y no es escuchado, le dicen “anda a tu casa”. Y la realidad es que le están pasando un montón de cosas por dentro que merecen una atención. Es todo un mundo que es bastante tabú y que hay mucho desconocimiento, incluso en el terreno de la salud. Entonces, Vizzotti nos dijo que ella quería hacer algo con esto y ahí arrancó un ciclo con el Ministerio de Salud Nacional, que se llama “Salud en escena” y así llevamos la obra al interior. Es muy lindo y para nosotras significa un montón, porque es algo muy en primera persona, en verdad es un biodrama. Jamás imaginamos que íbamos a hablarle en primera persona al sistema de salud, así que fue muy transformador para nosotras hacerla.  

Jamás imaginamos que íbamos a hablarle en primera persona al sistema de salud, así que fue muy transformador para nosotras hacerla”. 

-¿En estos momentos están haciendo gira con la obra o piensan volver a Buenos Aires?

-Sí, ahora la estamos presentando en el interior del país, pero posiblemente volvamos a la plaza de Buenos Aires.La historia de Paola Luttini, la joven productora que está detrás del triple éxito de Sex junto a José María Muscari | ProntoDe las tablas a la creación de lencería que rompe con los estereotipos

-¿Cómo surge la idea de diseñar lencería? 

-Cuando comencé con “Sex” no tenía un mango y me puse a hacer casi todo yo, muy a pulmón. Entonces, armé el concepto del vestuario y después buscamos marcas. Y la gente me decía: “¿Dónde me compro esa ropa?”, y yo le pasaba las marcas de dónde habíamos sacado las distintas cosas o le decía “esto lo mandamos a hacer”. Y a Noelia Marzol, que está en la obra desde el día uno, también le escribían todo el tiempo. Ella me decía: “Tenemos que hacer una marca”, y en un momento le dije: “Bueno Noe, hagámosla”. Llamé a la persona con la cual me había contactado para “Sex” y le dije: “Quiero hacer una marca de lencería inspirada en el espectáculo, pero no tengo idea de cómo hacerla. Estoy buscando una persona a la que Noelia y yo le digamos ‘quiero un corpiño que tenga esta tela…’ y me lo haga”. Y me contestó: “Yo voy a ser esa persona”. Ella dibuja nuestro diseño y lo lleva al taller. Es como una intermediaria que cumple nuestro sueño. 

Noelia Marzol mostró todas sus curvas con lencería de su marca que oculta solo lo justo y necesario para evitar la censura | Ciudad Noticias

-Me parece muy positivo que no tomen cuerpos hegemónicos como modelos. Salen de los estereotipos.  

-Totalmente. Desde “Sex” ya lo enfocamos así, porque está muy instalado que el deseo es hacia una persona hegemónica, y no es real. Hay tantos deseos como personas. Entonces, si empezamos a buscar, nunca vamos a poder abarcar el deseo de todas las personas o lo que para cada uno es bello, porque hay un montón de tipo de belleza. De hecho, todas somos personas bellas y somos personas diferentes, pero yo creo que cuando uno se siente bello, emana belleza, más allá del cuerpo, del género, la sexualidad o lo que fuera.

Asimismo, hay algo que es real: yo no tengo el cuerpo de Noelia Marzol, entonces cuando en una publicidad veo a una chica como Noe, digo: “Lo que a ella le queda divino, a mí me va a quedar horrible”. Con lo cual, a mí me sirve como referencia cuando en una publicidad veo un cuerpo más parecido al mío. Entonces me parece que está bueno mostrar un abanico, no sólo si sos más gordita, más flaquita… Me parece que está bueno sentirse identificada y decir “ah bueno, le queda bomba, yo tengo el cuerpo parecido así que a mí también me va a quedar bomba porque tengo un cuerpo más parecido a este”.   

Cuando uno se siente bello, emana belleza, más allá del cuerpo, del género, la sexualidad o lo que fuera”.

-¿Por qué ciertas marcas no registran esto?

-Ahora que estoy en la industria, un poco lo entiendo, porque es verdad que es mucho más caro producir con una curva de talles más grandes, pero por el otro lado, me parece tremendo como consumidora, ir a una marca y que no tenga mi talle. Quiero romper todo. 

-Es que te hace sentir mal…

-Sí, te afecta un montón la autoestima porque pensas que vos no catalogas para ponerte eso y que, por ende, si te lo pondrías te quedaría como el traste… Entonces, como yo no comulgo con esa idea, aunque carezca estoy dispuesta a que eso esté, porque es algo hasta ideológico. Después te digo, es cierto que salen más los talles del medio, pero también hay estrategias: uno puede producir mayor cantidad de los talles del medio y un poco menos en las puntas, y se agota igual porque hay gente de todos los talles. Se terminan vendiendo tanto los talles grandes como los chiquitos.  

-Cuán importante es aceptarnos… 

-Ver cuerpos así hace que uno entienda que hay belleza en esos cuerpos. Antes ni siquiera los veíamos. La mujer que tenía celulitis, la tapaba y ahora eso no pasa tanto. Yo pienso que uno es más cruel con su propio cuerpo que con el de otra persona. Yo veo cuerpos parecidos al mío que me parecen bellísimos, y el mío me lo critico todo el tiempo y digo: “¿Por qué uno no puede ser más amoroso con su propio cuerpo?”. Nos castigamos mucho. Entonces, siento que ver más cuerpos parecidos al de uno, hace que uno se pueda acercar un poco más y sentir que el cuerpo de uno también es bello. No sé si es el camino, pero lo acerca, sino estamos persiguiendo todos un ideal de belleza que es muy lejano y aparte, no debería ser el único, ¿por qué? A mí hoy en día el cuerpo hegemónico no es el que me parezca más bello. Me gustan los cuerpos más grandes. Así que está buenísimo que se vean en campañas distintos tipos de cuerpos, de color de piel, de pelo… Antes la modelo tenía que ser de una manera, había algo muy instalado, y eso ahora se está rompiendo y me parece bárbaro.     

Uno es más cruel con su propio cuerpo que con el de otra persona. Yo veo cuerpos parecidos al mío que me parecen bellísimos, y el mío me lo critico todo el tiempo”.

-En este sentido, ¿cómo ves la mirada del hombre? ¿Son más prejuiciosos que las mujeres?

-Sabes que es una gran pregunta porque no estoy tan rodeada de hombres heterosexuales, así que me encantaría saberlo (risas). En “Sex” veo que miran bastante indiscriminadamente a todos los cuerpos, a todas las mujeres, así que no sabría decirte. Te preguntaría yo a vos. 

-Al menos en el ámbito de las redes sociales, parecieran ser menos prejuicios. 

-Sí es verdad que las que más bardean son las mujeres mismas, que es duro de leer porque se meten con tantas cosas que vos decís “ay dios, estamos luchando tanto para conseguir ciertas cosas y nosotras mismas nos metemos en el barro”. Me angustia cuando leo esas cosas, y es verdad que los varones lo hacen menos, no sé puertas adentro. Pero creo que estamos en un cambio de paradigma y de repente nos vamos a algunos extremos, pero en el medio del cambio hay movimientos necesarios. Ojalá igual las mujeres pudiéramos ser amorosas, en principio, con nosotras mismas y después con los demás. Hay algo de esa sororidad de la que tanto se habla que sería hermosa que se pusiera en práctica verdaderamente y que pudiéramos acompañarnos entre nosotras con más amor. 

Hay algo de esa sororidad de la que tanto se habla que sería hermosa que se pusiera en práctica verdaderamente y que pudiéramos acompañarnos entre nosotras con más amor”. 

Andrea Reyes

Periodista de Cine Argentino Hoy, El Argentino Diario y editora de contenidos del diario Business News.

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