Nelly Omar Cantora Nacional. Crítica. La aviadora que por suerte no fue

Qué podríamos decir de la Cantora Nacional Nelly Omar? Que nació pobre, que fue una de las primeras cantantes de tango –rompiendo con el machismo en el tango-, que soñaba con ser aviadora en su Guaminí natal y su padre no la dejo, que fue confidente de Eva Perón, que fue proscripta por entonar “La descamisada” y adscribir al peronismo, que fue musa del gran Homero Manzi, que tal vez sea la famosa Malena “que canta el tango como ninguna”, que un Luna Park repleto le canto los cien años y ella les regalo una lección de canto ese día o que murió a los 102 años.De todo eso y mucho más habla el documental “Nelly Omar, Cantora Nacional”. por Juan Manuel Zetler Varela

Realizado por su sobrina nieta Teresa Saporiti. Justamente el comienzo de la idea del film parece que ocurrió cuando Teresa y su marido van a pedirle ayuda a, ya, una veterana Omar y, en un alarde de su carácter frontal y solitario, ella los saca carpiendo. Desde allí a Teresa le pica el bichito de saber quien fue, o es, esa tía abuela legendaria, hosca y cuasi retirada.

El film combina, en forma muy eficaz, una cronología de la legendaria cantora con el proceso de búsqueda incesante y meticulosa de documentación y demás yerbas realizada por Teresa y otros familiares. En esa búsqueda charla con Nelly acerca de su frondosa vida y de los pesares de la vejez. Además se disfruta la sabiduría de Gabriel Soria (“empezó a usar poncho para ocultar su pobreza”), Vicepresidente de Academia Nacional de Tango, aunque faltarían otras voces de investigadores.

El documental muestra a N.Omar desde donde cantaba en los actos escolares hasta el Luna Park de su centenario. Y, en el medio, los intensos años de su vida. Con una música de fondo interpretada por la propia protagonista del film, adecuada y, colocada exquisitamente en los momentos precisos, se entrelazan los momentos más importantes de su vida. Asimismo la narración la va llevando tanto Nelly como su sobrina nieta. Vemos así como la enorme Nelly cumple con uno de sus deseos “No quiero tener hijos y cantar hasta el último día”.

Hay momentos realmente logrados y, a la vez, muy emotivos como cuando los dos sobrinos nietos encuentran ¡un casette! grabado a dúo con su hermana en la época de la proscripción, del ostracismo y de la pobreza o cuando la propia Nelly cuenta su relación con la mítica Evita y desliza que se contaron confesiones muy fuertes y álgidas, las que se llevará (y se las llevó nomás) a su tumba. También reconoce que hizo sufrir a Homero Manzi pues se enteró, a través de espías, que el poeta no cumplió su promesa de separarse o cuando uno se acongoja al ver una imagen de su velorio semidesierto. Y muestra su ambivalencia respecto a Carlos Gardel. Por un lado reconoce que un poco lo imita pero, a la vez, odia el mote de “La Gardel con Polleras”.

El film también muestra su hermandad con Horacio Guarany y cuando le reza a un busto de Evita por una Argentina próspera y justa.

El documental es una delicia y deja con ganas de profundizar algunas cuestiones pero a veces se parece, demasiado, en tema, formato y estructura a la sublime “Yo no sé que me han hecho tus ojos” de Sergio Wolff y eso tal vez desluce un tanto los grandes meritos de este film. Por suerte Nelly no fue aviadora.

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