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Naranjo en Flor de Antonio González-Vigil. Crítica

Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir…

Malena (María Marull) es una atractiva psicoanalista amante del tango, cierta noche mata por accidente a un policía y como el miedo se apodera de ella decide ocultar su crimen, pero el azar de la vida pondrá  en su camino a Carlos (Eduardo Blanco) quien es el oficial encargado de llevar adelante el caso, juntos formarán un vínculo muy íntimo entre copas de vino y salones de milonga.

Una noche después de trabajar y camino a casa, Malena presencio una situación violenta entre un hombre y una de las tantas chicas trans que merodeaban por la zona que circulaba. Guiada por su instinto se acerco al lugar y con un elemento que tenia en su auto golpeó al hombre causándole la muerte. La adrenalina se apoderó de ella y la voz de la “víctima” –que minutos antes estaba siendo agredida– le dijo que era mejor esconder el cadáver, eso hicieron y luego arreglaron no mencionar a nadie los hechos de esa noche. 

La vida controlada que lleva la psicoanalista tuvo un vuelco de acción ya que en muchos momentos estaba al límite. En sus cualidades de ser independiente y profesional, se rehusó siempre a integrar los estándares o artificios femeninos en su vida. Pero toda etapa tiene un fin y una nueva comienza, por ello en el afán de tomar las riendas del vértigo que la sacudían cambia tanto su actitud como su apariencia.

Malena decide conocer más sobre la vida de la persona que mato, eso la lleva a iniciar fácilmente una amistad con la esposa de este último. Allí aparece Carlos como punto de equilibrio en la historia entre lo policial y rozando la órbita de lo romántico ya que va tras los pasos de la protagonista. Juntos dan inicio a una relación que contiene mucha compañía, miradas cómplices y un vínculo profundo.

 

Los dos personajes principales tienen fuerza e inteligencia, aunque el mayor defecto de los diálogos son la infinidad de conversaciones banales que salen de la boca de Carlos y la réplica de una infinidad de frases de Sabina. Distinto de Malena que emplea frases analistas un tanto más contundentes.

La melosidad que manifiesta el film a veces es agobiante y la voz en off de manera tan reflexiva y filosófica respecto a cada acontecimiento toca el límite del estrés, a veces menos es más. La película resulta interesante para disfrutar una vez, con el plus de una bella fotografía de Buenos Aires y letras de tanguitos emblemáticos que siempre propagan el sentimiento de orgullo.

 

 

Calificación

Actuación - 75%
Arte - 60%
Fotografía - 60%
Guión - 55%
Música - 70%

64%

Un drama que a pesar de tener aristas poco verosímiles igualmente logra cautivar.

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