En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora te invitamos a hacer un repaso sobre aquellas cineastas que se atrevieron hacer historia y dejar su huella en un ámbito, que en ese entonces, era dominado por los hombres.
En 1917, pleno auge del cine mudo, Emilia Saleny, considerada la primera directora de cine nacional, estrenó La niña del bosque, cortometraje que, según el historiador Roberto Di Chiara, sería el primer film dedicado a un público infantil. Dos años más tarde, la realizadora dirigió El pañuelo de Clarita.

En 1920, María B. Celestino presentaba Mi derecho y Elena Sansinena escribía y dirigía Blanco y Negro. Mientras que en 1922, Renée Oro estrenó La Argentina.

Vlasta Lah, nacida en Pola, provincia de Triestre, Austria/Hungría, comenzó su carrera como asistente de dirección. En 1960 dirigió Las furias, considerado el primer largometraje de ficción sonoro argentino. Su segundo film sería Las modelos (1963). Ambas películas se caracterizan por ser historias protagonizadas por mujeres.

Por su parte, Eva Landeck, considerada la segunda directora de largometrajes de cine nacional, luego de Vlasta Lah, comenzó su carrera realizando cortometrajes en la década del 60. Durante la década siguiente dirigió tres largometrajes, dos en Argentina (Gente en Buenos Aires en 1974 y Este loco amor loco en 1979) y uno en Uruguay (El lugar del humo, también en 1979). Este último film nunca logró exhibirse debido a la censura impuesta por las dictaduras militares de ambos países. Landeck es la primera directora de largometrajes de ficción del cine argentino galardonada internacionalmente.

María Luisa Bemberg, fue una guionista y directora de cine argentina. Sus films se caracterizaron por sus tramas argumentales, en la que hablaba sobre la emancipación y reivindicación de la mujer. Su película Camila, basada en el romance entre Camila O’’Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas en Buenos Aires, fue nominada al Óscar en la categoría Mejor Película Extranjera en 1984.

Es gracias a estas valientes y arriesgadas mujeres, que no tuvieron miedo a involucrarse y hacerse presentes dentro de la industria cinematográfica que hoy en día tenemos cineastas reconocidas como Lucrecia Martel o Lucía Puenzo, siendo cada vez más las mujeres que van dejando su nombre en la historia del cine argentino.
Según la estadística anual del INCAA, durante el año 2018 se estrenaron 238 películas nacionales, de las cuáles sólo el 17% fueron dirigidas por mujeres. Si bien la cifra aumentó durante el 2019, todavía sigue existiendo una brecha entre las producciones realizadas por hombres y las realizadas por mujeres. Sin embargo, el reconocimiento obtenido por las realizadoras tanto a nivel nacional como mundial va en aumento, invitando a que sean más las mujeres que se atrevan a sumar su voz en la industria.




