La psiquis humana, la salud mental, es una cosa curiosa. Parte importantísima de la vida si las hay. Y si bien se sostiene en múltiples pilares como los amigos, la familia, el trabajo o el amor, muchas veces pende de un hilo. Un filamento tan ínfimo, tan angosto, que pareciera que hasta la más mínima de las casualidades es una obra del destino. Una historia pre escrita esperando a suceder.

“Margarita” cuenta la historia de Alex. Un periodista del mundo del espectáculo, específicamente dedicado al rock, que entra en crisis cuando su estabilidad laboral se ve amenazada. En el medio de esta, se ve inmiscuido en un triangulo amoroso resultado de su propia inestabilidad emocional. Llevándolo, a su vez, a delirar con que la llegada del supuesto fin del mundo se debe a su mal accionar con respecto a una vieja leyenda que le contaba su abuela.
Alex, a pesar de ser una persona cínica, escéptica y reflexiva, comienza a descender en un espiral autodestructivo y delirante. Un camino en el que a pesar de parecer estar mejor de a momentos, siempre vuelve a caer hasta lugares todavía más profundos. Así, su mente va conectando la realidad con la leyenda, su vida con la fantasía. Haciendo que los fragmentos de ciencia ficción con los que cuenta la historia se cristalicen en el relato.
Si bien desde un inicio se lo ve al protagonista como una persona con ciertos arranques o estallidos, que dejan ver una personalidad más depresiva por momentos, solo sucede cuando este se encuentra solo. Mientras se junta con sus amigos en el bar de siempre, o inicia su relación amorosa con Sol y Lupe todo parecería estar bien. Pero no es hasta que sopesa sus acciones y da rienda suelta a sus delirios que el ciclo de autodestrucción comienza.
“Margarita”, producida por Zoetropo, fue escrita por Florencia y Leandro Calcagno y dirigida por la primera. Dentro de su elenco protagonista se encuentran Leandro Calcagno, Julian Paz Figuiera, Agustina Chipolini, Gabriela Ledo y Andrea Cho. La musicalización, la cual retoma de manera brillante varios éxitos del rock nacional, estuvo a cargo de Javi Punga (Javier Cereceda Martín). Y la fotografía, que bien sabe realzar la belleza del conurbano bonaerense, fue responsabilidad de Alejo Maglio.
La película es tanto un drama como una obra cómica. Sabe combinar a la perfección sus dos ingredientes principales, a la vez que les añade pizcas de ciencia ficción y animación como recurso narrativo. Cuenta con un guion curioso cuanto menos y actuaciones que, sin ser nada de otro mundo, son realmente convincentes. Así mismo, cabe destacar la música. Una fusión perfecta entre banda sonora y clásicos del rock argentino que dan vida y ritmo a las escenas.
Calificación
Dirección
Actuación
Fotografía
Música
Guion
Es un drama cómico bien llevado. Con actuaciones convincentes y una excelente musicalización




