“Los huesos del mapuche”. Crítica.

Últimos dos sábados para disfrutar de esta gran propuesta.

Los huesos del mapuche, con dramaturgia de Víctor Borràs Gasch y adaptación de Lisandro Penelas, se presenta en el Teatro Moscú (Juan Ramírez de Velasco 535, CABA) bajo la dirección de Ana Scannapieco. La obra reúne en escena a Daniel Begino, Roberto Monzo y al propio Penelas para contar el reencuentro de tres hombres que, después de varios años sin verse, se juntan en una noche de tormenta en su pueblo ubicado en el sur del país. Lo que empieza como una reunión pendiente pronto deja entrever que hay asuntos del pasado que todavía siguen ahí, esperando salir a la superficie… literalmente.

Uno de los puntos más fuertes de la propuesta está en el trabajo de los tres protagonistas. La conexión entre ellos es evidente y eso se traslada directamente a escena. Las interpretaciones tienen una precisión que permite que cada personaje se construya con claridad y que el vínculo entre los tres sostenga toda la obra. Esa solidez actoral hace que el espectador se meta de lleno en la historia y, por momentos, se olvide de que está sentado en una sala de teatro.

La escenografía de Juan Teodoro acompaña con la misma lógica. Sin buscar efectos grandilocuentes, el espacio se construye con pocos elementos que resultan suficientes para generar un ambiente creíble y funcional. Cada objeto está bien integrado a la acción y ayuda a completar ese universo sin distraer el foco del trabajo actoral.

Hay además una forma de narrar que vuelve a la puesta especialmente atractiva. La historia transcurre siempre dentro de esa casa del pueblo y nunca se abandona ese espacio. Sin embargo, el trabajo actoral logra expandir ese mundo mucho más allá de lo que se ve. A través del relato y de los vínculos entre los personajes aparecen otros momentos, otros lugares y situaciones del pasado que el espectador empieza a imaginar con claridad. Esa construcción le da a la obra un aire de ensueño, casi cinematográfico, como si la historia pudiera trasladarse con naturalidad a la gran pantalla.

Los huesos del mapuche es una obra maravillosa, de esas grandes sorpresas que solo el teatro independiente puede dar. Se presentan los sábados a las 21 hs. y solo quedan dos funciones.

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