“Los bobos” crítica

El tercer film de Basovih Marinaro y Sofia Jallinsky llega para consolidarlos como referentes del absurdo, el humor negro y la crítica social

En 2022 comenzaban a hacerse eco los nombres de la dupla Basovih Marinaro-Jallinsky tras el estreno de Estertor, un film de bajo presupuesto e inquietante que, con perspicacia, nos adentraba en un nicho para nada explotado en la industria argentina: el del absurdo, la crítica social y el humor mordaz. Ese tipo de cine incómodo que remite a directores como Yorgos Lanthimos.

Los bobos 2

En Estertor los protagonistas, que rozan lo caricaturesco, se encuentran en situaciones límite y dilemas morales tras un mecanismo que consiste en operar desde la tortura a un exrepresor enfermo de Alzheimer condenado a prisión domiciliaria.
En Los bobos se continúa y consolida la lógica de la transgresión y los tintes de un prolífico humor negro que ponen al espectador en una situación no muy agradable. Con énfasis en caricaturizar e infantilizar a sus protagonistas, y también en sobredimensionar la sátira, o si se quiere, lo grotesco, los directores abordan en este film temáticas como el abuso de poder, los mecanismos de violencia y las formas que se encuentran para ejecutarlas a través de un otro.
Aquí la violencia no aparece como un acto impulsivo sino como un mecanismo que se desplaza entre personajes, se terceriza y se justifica. Es en la banalidad con la que sus protagonistas aceptan situaciones cada vez más absurdas y moralmente cuestionables donde el film encuentra el recurso del humor negro.

La obra sigue de cerca a dos entrañables amigos (Sebastián Romero Monachesi y Cecilia Marani) que forman parte de una banda ilegal cuyos servicios consisten en anular las capacidades mentales de personas sin su consentimiento, bajo las órdenes de terceros, que suelen ser familiares o amigos.
Quien lidera la organización es la madre de uno de éstos; una mujer en silla de ruedas (Liliana Waimer), cínica y con gran poder, que impone respeto. El problema acontece cuando uno de los miembros del grupo decide romper los protocolos establecidos entre ellos.
En este paralelismo, en el que unos manejan el poder desde arriba y otros obedecen con el afán desmedido de conseguir algo de dinero o dignidad, los directores logran exponer un reflejo de la sociedad actual sin caer en una provocación innecesaria, manteniendo y coronando con Los bobos un estilo que, a pesar de repetirse, logra ir siempre un paso más alla y reinventarse.

¿Es factible que Los bobos tenga muchas críticas? Sí. ¿Es posible que uno salga del cine proclamándose ya fan de las películas de Basovih Marinaro y Jallinsky? También. Es una apuesta arriesgada, y como toda obra arriesgada conlleva repercusiones varias. Queda en cada espectador entender con qué sabor quiere que lo deje el film.

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