“La Traducción”, la exitosa obra del 2022, escrita y dirigida Matías Feldman. Crítica.

El problema de la traducción, la representación y la interpretación desde el absurdo.

“La Traducción”, la obra producida por el Teatro Cervantes, que se presentó a sala llena desde su estreno en 2022, desembarcó en el Teatro Metropolitan. La obra puede disfrutarse desde el 14 de febrero, los días martes las 20 horas. 

Son los años 60 y en Alemania Occidental, las hermanas Meier son las herederas de una familia perteneciente a la burguesía industrial. Interpeladas por los movimientos latinoamericanos de la época y por la figura del “Che” Guevara, las hermanas deciden crear un grupo revolucionario y pasan a la clandestinidad. A partir de allí, las hermanas comenzarán a potenciarse entre ellas mismas, lo que las llevará a tomar algunas decisiones que las podrán en situaciones complejas y peligrosos de las cuales les será difícil librarse. Las hermanas y los personajes que se cruzarán en el camino, vivirán una serie situaciones que escena a escena, se volverán más bizarras para terminar predominando la confusión…

El contexto geográfico y temporal en el que se sitúa la obra, sumado a los enredos y al caos que implica trasladar la experiencia guerrillera latinoamericana a Europa -particularmente a Alemania-, hará de cada una de las escenas una comedia hilarante, en la que no solo habrá problemas de “traducción” sino de la palabra hablada sino inclusiva de gestos corporales. La obra se vuelve una confusión en sí misma, en la que los personajes se verán obstaculizados para entenderse unos a otros. La imposibilidad de “traducción” y, por tanto y de comprensión de los mensajes irá desde el significado de la guerrilla en Latinoamérica al contexto europeo, a la aplicación de conceptos revolucionarios y la manera de ejecutar los objetivos del grupo. Al respecto, la obra sugiere que no se trata simplemente del problema de traducir las palabras de una lengua a otra, sino de entender o no el significado de las mismas y el problema de su representación y su interpretación. 

A lo largo de los 150 minutos que dura la obra, veremos situaciones de lo más disparatadas que irán desde la traducción de diálogos de verdaderos términos del alemán y del castellano, a la utilización de onomatopeyas, ruidos goturales, e inclusive gestos y expresiones corporales. En la permanente traducción y sobre-explicación en las que no faltará el despliegue filosófico y semántico de los hechos, probablemente lo más curioso sea el aprovechamiento estético y narrativo de la puesta en escena de los personajes y de todos los elementos de utilería en todo el escenario. Todo parece estar apropiadamente situado y dispuesto para hacer que el espectador y la espectadora quede atrapado/a por y en el relato, por lo que la escenografía si bien puede resultar algo simple, es principalmente dinámica por lo que logra sugerir espacios que se superponen y cambian constantemente en función de lo que se quiere comunicar. A medida que avanza la historia y las escenas, la disposición de personajes y elementos a lo largo y ancho del escenario se irán volviendo más peculiares para promover una sensación de extrañeza en el espectador y la espectadora y terminar cayendo inevitablemente en el absurdo. Para esto, se recurre a todo tipo de recursos estético-narrativos: desde lo que parecen unas cabinas telefónicas en las que se produce la verdadera traducción de la escena y de los diálogos, a la cámara del celular en mano y a filmaciones que se proyectan en el mismo escenario que simulan ser de archivo. Muchas de las escenas parecerán repetirse a través de diferentes traducciones sucesivas que plantearán un constante avance y retroceso de la trama que harán de la cronología de los hechos un laberinto de tiempos y del pasado/presente/futuro. En la repetición y los avances y retrocesos, la iluminación es clave, ya que completa la atmósfera completamente bizarra y exagerada.

FICHA TÉCNICA:

Dramaturgia y Dirección: Matías Feldman – Elenco: Valeria Correa, Juan Isola, Vanesa Maja, Agostina Maldino, Maitina De Marco, Juliana Muras, Paula Pichersky, Luciano Suardi – Actuación en video: Elisa Carricajo, Pilar Gamboa, Juan Isola – Diseño de escenografía: Rodrigo González Garillo – Adaptación escenográfica: Juan Maeder – Asistente de escenografía: Lara Treglia – Diseño de vestuario: Mariana Seropian – Asistente de vestuario: Martina Nosetto – Diseño de iluminación: Ricardo Sica – Asistente de iluminación: Diego Becker – Diseño de video: Manoel Hayne – Adaptación de video: Aaron Wang – Asistente de video: Delfina Romero Feldman – Asesor en idioma alemán: Pablo Bursztyn – Dramaturgismo: Juan Francisco Dasso – Asistentes de escena: Nacho Del Vecchio Ramos – Mariela Lacuesta – Asistencia artística: Hernán Lewkowicz – Asistente de dirección: Gerónimo Gutiérrez – Producción ejecutiva: Pedro Ferreyra – Producción general: T4 Producciones Teatrales/ Maxime Seugé & Jonathan Zak

Califiación

Dirección
Guion
Arte y Escenografía
Iluminación
Actuación

En general, la obra hace reflexionar sobre la traducción, representación e interpretación, al mismo tiempo que entretiene con su tono hilarante.

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