Desde el 24 de febrero hasta el 3 de marzo se extiende en Argentina el Festival de Cine Israelí “Seret”, tanto en las salas Cinépolis de Buenos Aires, Mendoza y Rosario como de manera online. Una de las propuestas del festival es “Entre dos mundos”, la ópera prima de la joven directora Miya Hatav, un largometraje dramático atravesado por un conflicto en torno a la religión.
La película comienza con una mujer, Bina (Maya Gasner), que llega a un hospital en búsqueda de su hijo. El joven acaba de ser víctima de un ataque terrorista y se encuentra en estado de coma. Con el pasar de algunas escenas se devela que, hasta el momento del accidente, el joven Uliel (Ori Lachmi) se encontraba completamente distanciado de su familia debido a que no comparte sus creencias religiosas (se trata de una familia judía ortodoxa), al punto de que Bina y su marido desconocen incluso donde vive su hijo.
Casi en simultáneo a Bina, llega al hospital otra joven, Amal (María Zreik). Esta mujer de origen árabe se presenta en el hospital como Sarah, la madre de un paciente que se encuentra en la habitación contigua a la de Uliel. Desde las sombras, Amal o Sarah busca mantenerse al tanto del estado del joven, a quien finge no conocer.
Lentamente, Amal comienza a acercarse a Bina en los pasillos del hospital, y si bien al principio lo hace para saber como se encuentra Uliel, con el pasar de los días ambas mujeres comienzan a conversar y generar un vínculo de confianza la una con la otra. Bina, que se encuentra sola la mayor parte del tiempo en el hospital (ya que su marido busca curar a Uliel por medio de la religión), encuentra en Amal una gran confidente, aunque ella aún le esconde su verdadera identidad y el vínculo que tiene con su hijo.
Las sentidas interpretaciones de ambas actrices y la extraña pero sincera relación que desarrollan contrastan con el personaje del padre de Ulliel, Meir (Yoram Toledano), un hombre mucho más estricto y cerrado que su esposa. Meir busca por todos los medios devolver a su hijo al mundo religioso del que él decidió huir años antes, creyendo que es la única forma de salvarlo. La familia se completa con Esti (Veronica Nicole), la hermana menor que, a pesar de sus pocas apariciones, posee un rol importante en la historia, una postura conciliadora entre el mundo que habita su hermano y el de sus padres.
En la hora y media que se extiende este largometraje, que transcurre en su mayoría dentro de un hospital en Jerusalén, dos mundos chocan entre sí, tal como el título lo dice. Una familia judía ortodoxa y una joven árabe representan en este íntimo relato un conflicto mucho mayor, el de las diferentes creencias religiosas y formas de vida que conviven en Israel, en una historia simple, efectiva y conmovedora.
Calificación
Dirección
Montaje
Arte y Fotografía
Música
Actuación
En la hora y media que se extiende este largometraje, que transcurre en su mayoría dentro de un hospital en Jerusalén, dos mundos chocan entre sí, tal como el título lo dice. Una familia judía ortodoxa y una joven árabe representan en este íntimo relato un conflicto mucho mayor, el de las diferentes creencias religiosas y formas de vida que conviven en Israel, en una historia simple, efectiva y conmovedora.




