Hace un mes se estrenó Hay que darle el gusto a mamá en Belisario, Club de Cultura (Av. Corrientes 1624). Sofía del Mar, una famosa actriz argentina reconocida a nivel internacional en la televisión y el cine, convoca a sus dos hijas, Victoria y Soledad, a su casa de la montaña para contarles algo muy importante.
La autora de esta historia es la protagonista Mónica Salvador, también dramaturga y abogada, y está dirigida por Carlos Kaspar, actor, traductor de idioma alemán y docente de teatro. El vestuario está a cargo del actor transformista Eduardo Solá, uno de los integrantes más reconocidos del mítico Grupo Caviar, cuya impronta es parte de la estética de este espectáculo.

Solá da cuerpo y espíritu a la gran Sofía, mientras que Judith Gabbani interpreta a Victoria, la aparente hija preferida y quien sigue los pasos de su progenitora tanto en lo que refiere a su carrera profesional así como en sus elecciones amorosas. Salvador es Soledad, la rebelde y cuestionadora, la que rechazó el mundo de la fama, los brillos y las fotos para dedicarse a la psicología y promulgar una vida reservada al margen de los estándares de belleza sobre los que se mueven su madre y hermana. Manuel Bello es Edidmundo, eterno mayordomo de la señora y mediador entre los altercados de su jefa con sus hijas.
La narración recorre los bordes de lo ridículo y bizarro de un modo bien logrado, ya que a medida que se desarrollan los diálogos entre ellas, sus características aparecen potenciadas en los extremos. Viki es todo lo que Sofía quiso que sea, Soledad es lo opuesto, y la actriz no se cansa de decirlo, a su modo: literal y de forma efusiva.

Del Mar le comunica a sus chicas una situación que la atraviesa y la decisión que ha tomado frente a ello lo que incluye indicaciones de lo que deben hacer ellas dos. Esa escena condensa lo más fuerte que las une. El amor y el cariño que se tienen, a pesar de sus profundas diferencias. Y en esos diálogos, aparece la profundidad de cada personaje, sus contradicciones y sus deseos presentes, pero también los frustrados de un pasado que no fue.
Se puede analizar la estructura familiar, también los mandatos que recaen sobre las mujeres y los estereotipos de belleza. Se puede hablar de una vida que dista mucho de la que atraviesan la mayoría de las mujeres. Sin embargo, las carcajadas que produce la obra son proporcionales a las reflexiones que abre sobre ese intento que es la vida diaria de aceptar que tu familia es como es y que hay momentos, recuerdos y cosas compartidas, a las que vale la pena aferrarse. Ese camino es el que optan Viki y Sole, en su antagonismo y en lo que las une. En las antípodas está Sofía, que tiene muy claro que es una estrella y lo será siempre.
La obra podes verla los viernes a las 20 h, y acá está toda la información para adquirir tu entrada.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Carlos Kaspar
Autoría: Mónica Salvador
Actúan: Manuel Bello, Judith Gabbani, Mónica Salvador, Eduardo Solá
Voz en Off: Daniel Gomez Rinaldi, Martin Wullich
Vestuario: Eduardo Solá
Escenografía: Vanesa Abramovich, Estrella Villamayor
Redes Sociales: Natalia García Maiselman, Shula Maiselman
Música: Pablo Viotti
Fotografía: Adam Efron
Concepto Estético: Vanesa Abramovich, Estrella Villamayor
Asistencia general: María Pía Baschong
Prensa: Adriana Schottlender
Gráfica: Pablo Vega
Coreografía: Belén Santos
Duración: 70 minutos
Calificación
Dirección
Montaje
Arte y Fotografía
Música
Actuación
Hermosas las actuaciones de Manuel Bello, Judith Gabbani, Mónica Salvador y Eduardo Solá, con una estética y diálogos que juegan al borde de los supuestos límites entre lo correcto e incorrecto.




