El comienzo de la película tiene a Sofía esperando a Alan, su hijo, en la puerta de un penal, aunque éste no es el comienzo de la historia. Para saber como empezó todo, hay que descubrirlo en el transcurso de la misma, como quien arma un rompecabezas. Rompecabezas que se va construyendo y logra explicar la relacion tan tensa que se muestra en esta primer escena. Alan salió de la cárcel tras protagonizar un siniestro automovilístico y al obtener la libertad fue recibido por una madre triste, desganada, con una actitud que lejos está de ser la más común de una madre que padeció a su hijo encarcelado durante 4 años.

La trama parece ir y venir entre pasado y presente, explicando así, poco a poco, la historia. Esto mantiene a cualquier espectador atento y alerta ya que cualquier escena, por más corta que sea, puede ser relevante para entender algo ya visto. Si bien tiene poco diálogo y se no es tan explicita, las actuaciones, el ambiente, los gestos, la música y el mismo armado del largometraje logra una dinámica que deja entender fácilmente y genera una sensación de empatia pura con los personajes, sobre todo con Sofía, que, interpretada genialmente por Maricel Álvarez, es quien protagoniza el dilema entre la maternidad y un hecho difícil de perdonar.

No solo Maricel se destaca aqui, sino que todo el elenco logra el objetivo de la película, que es trasmitir con poco dialogo, pero con gestualidades puntuales. Las escenas están excelentemente logradas desde la ambientación y las actuaciones, con personalidades fuertes, marcadas, y escenas con gran carga simbólica. El proyecto esta a cargo de Cecilia Atán y Valeria Pivato, mientras que el elenco se completa con Angelo Mutti Spinetta (Alan), Cristina Banegas (Sara, madre de Sofia) y Greta Fernández (Ángeles), entre otros.

La película llega a las salas nacionales éste 11 de septiembre luego de haberse estrenado en el Festival de San Sebastián 2024 y ser premiada a mejor película en el Festival de Mar del Plata.




