El año nuevo que nunca llego. Crítica

La película dirigida por Bogdan Muresanu que cuenta a su manera la revolución rumana de 1989.

“El año nuevo que nunca llego” se ambienta justamente en los ultimos dias de diciembre, más precisamente el 20 de diciembre del año 1989, con una Europa en auge y en la previa de lo que comenzaria a ser un revés para el comunismo con la caida del muro de Berlín y la revolución rumana que conllevaria la caida del régimen de Nicolae Ceaușescu. La obra muestra seis historias, que de alguna manera se cruzan o relacionan entre sí y juntas exponen una perspectiva de lo que se vivió en Rumania. 

La película muestra a través de las diferentes historias las varias perspectivas que hay con respecto al régimen, ya sea la resistencia, el miedo o el odio irracional hacia Ceaușesc. Las seis historias las integran Gelu, un obrero el cual esta en problemas debido a una carta que pequeño hijo le escribió a Papá Noel, pidiendo la muerte de Ceaușescu; Stefan, un productor de televisión encargado de producir un saludo de navidad para el régimen; Su hijo Laurentiu que es investigado y planea irse del país; Florina que es contratada por Stefan para protagonizar la publicidad; El agente Ionut y su madre Margareta a punto de ser desalojados. Estas historias, como se puede ver, se entrelazan en determinados momentos e intentan ilustrar las dificultades ante la crisis politica rumana.

Esta obra a pesar de parecer tragicómica logra ser muy realista y eso logra obtener la atencion durante todo el rodaje. Esta muy bien ambientada a la época y la puesta en escena, un poco informal, le da el toque de dramatismo y que contrasta con la acidez del humor. Musicalmente también es muy representativa de la época. El elenco esta conformado por: Adrian Văncică, Iulian Postelnicu, Emilia Dobrin, Nicoleta Hâncu, Andrei Miercure y Mihai Calin.

Ha sido galardonada en varias oportunidades desde su estreno, y entre los premios se destacan los reconocimientos como mejor film en la competencia oficial Orizzonti y el de FIPRESCI de la crítica internacional en la Mostra de Venecia 2024. Más alla de los galadornes y las buenas críticas por parte del ambiente del cine, – con justificación- la película ha sido muy bien recibida por el público por su alto valor artístico y a su vez educativo ya que al fin y al cabo es otra perspectiva de un hecho historico para Rumania y el mundo,  sobre todo llevando a generaciones nuevas a quizas interesarse por la historia y una época marcada por los conflictos políticos. 

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