“Druk”. Crítica.

Segunda temporada de la obra basada en la exitosa película danesa.

Tras consagrarse en el cine con el Premio Oscar a Mejor Película Internacional, Druk llegó a los escenarios argentinos en 2025 y actualmente transita su segunda temporada en cartel. El texto, originalmente pensado como obra teatral por Thomas Vinterberg y Claus Flygare, tuvo primero su adaptación cinematográfica para luego volver a su formato escénico. La versión local, dirigida por Javier Daulte y protagonizada por Pablo Echarri, Juan Gil Navarro, Osqui Guzmán y Carlos Portaluppi, fue reconocida con los Premios Martín Fierro a Mejor Obra de Teatro Comercial, Mejor Dirección y Mejor Actor Protagónico para Echarri.

La historia sigue a cuatro amigos de mediana edad, profesores de un mismo colegio secundario, atrapados en la rutina, el desgaste y la sensación de que lo mejor ya pasó. Durante una cena los protagonistas dan con una teoría tan absurda como provocadora: el ser humano nacería con un déficit del 0,5% de alcohol en sangre, y mantener ese nivel podría mejorar el rendimiento y la creatividad. Lo que comienza como un experimento controlado pronto se desborda y los empuja a enfrentarse con las consecuencias de llevar esa idea demasiado lejos.

Si bien la versión fílmica se caracteriza por ser una comedia negra, la versión teatral argentina se diferencia al llevar la historia hacia un registro más abiertamente humorístico. Sin alterar el núcleo del relato, Daulte opta por acentuar los momentos de comedia para generar una experiencia más descontracturada.

Druk presenta una puesta moderna y muy dinámica. El trabajo actoral se apoya en el funcionamiento grupal y en la construcción de vínculos entre los cuatro protagonistas. La escenografía diseñada por Julieta Kompel y Gonzalo Córdoba Estévez se combina con un preciso trabajo de iluminación y movimiento, generando un espacio mutable que acompaña el ritmo de la historia.

Uno de los recursos más interesantes de la adaptación teatral es la forma en que se replica la relación entre docentes y alumnos. Allí donde el film construía ese vínculo dentro del aula, la obra lo traslada al vínculo directo con el público, incorporándolo como parte de la experiencia.

Druk es una propuesta que se permite jugar con los límites del humor y el drama sin caer en discursos moralizantes. A través de una historia que oscila entre la euforia y el derrumbe, la obra invita a reflexionar sobre las decisiones que marcan una vida y sobre ese impulso, tan humano, de desobedecer para volver a sentirse vivo. Se presentan de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343, CABA).

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