Este largometraje argentino dirigido por Carlos Lasso nos ofrece una historia de acción y venganza, al estilo “Taken”, en donde un padre viudo debe rescatar a su hija secuestrada por criminales. Con una trama sencilla pero interesante, logra plasmar en 60 minutos un producto entretenido pero limitado.
El punto fuerte de esta película es el eje principal de la historia. Con un estilo hollywoodense, “Sin ley” nos lleva a una Argentina en donde la corrupción está presente y el crimen organizado maneja el poder. Nuestro protagonista, interpretado por Tony Rodríguez, es un policía retirado que luego del asesinato de su mujer a manos de un criminal, dejó de confiar y creer en la justicia y en la ley. Varios años después, su hija es secuestrada por esa misma banda criminal y la única manera de salvarla es recurrir a sus propias habilidades y a sus amigos más cercanos.

Las escenografías son variadas y bien planificadas, nos llevan a diversos lugares de la ciudad que se sienten genuinos y reales. Pero los efectos especiales que se utilizan notan de un presupuesto limitado y eso hace que algunas escenas de acción no se sientan auténticas. La edición por momentos es dinámica pero por otros se siente abrupta y fuera de tiempo. La vestimenta, el diseño y todos los elementos prácticos que se utilizan son acorde a lo que la película intenta transmitir. Desde los uniformes policiales, las armas, la vestimenta de boxeo, el avión, todo aquello ayuda a crear un realismo más óptimo para el espectador.
El elenco compuesto por Tony Rodriguez, Alan Clement, Nazarena Serra, Sabina Guazzardi, Claudio Medina, Echu Rondan, Enrique Bogado, Carlos Vuletich, y Juanse Solerez hacen lo que pueden con lo que tienen. Los protagonistas por momentos consiguen empatizar con el espectador. El dolor y la ira son las emociones predominantes y Tony Rodriguez hace un buen papel a la hora de darle vida aquellos sentimientos. El resto del elenco acompaña de forma correcta pero en algunos tramos se siente una cierta escasez en la actuación.

En conclusión, “Sin ley” es una película de acción y venganza que logra entretener aquellos afán de este género que también cuenta con un estilo, por momentos “rockero”. La trama es sencilla pero atrapante y las actuaciones son correctas pero limitadas. En el panorama del cine argentino independiente, es un trabajo que conviene ver, discutir y valorar por su apuesta estética y ética.




