CRÍTICA: MUÑA MUÑA

PELICULA ARGENTINA DIRIGIDA POR PAULA MOREL KRISTOF

Paula Morel Kristof nos presenta su primera gran obra titulada “Muña Muña”, una película de tan solo 70 minutos que nos cuenta la historia de una madre cuya partida de su hijo al exterior es inminente y se encuentra enlazada entre la soledad y el despertar de un deseo oculto.

Ambientada en el territorio norteño de Tucumán, Olga (interpretada por Liliana Juárez) es una enfermera que vive con su hijo Rubén en la localidad de El Mollar. Con el agobio de una deuda familiar y con la partida de su hijo a otras tierras para estudiar, Olga recurre a viejos hábitos que estaban sepultados; la noche, el cigarrillo y el amor. Allí es donde conoce a Stefano (Vicent Joel Delgelcke), un turista francés que rompe con la cotidianidad de Olga y la lleva por un camino de tentación y deseos reprimidos.

El punto fuerte de esta película es el tono lento y pasivo con el cual se narra esta historia, los planos fijos, las pausas, las tomas en primera persona, los silencios prolongados, las respiraciones, los gestos y los hermosos escenarios naturales de Tucumán. Todos estos detalles hacen que el largometraje transmita una serenidad y tranquilidad, dejando de lado el dramatismo y la sobre-explicación para construir un retrato de madurez y deseo que se revela a través del tiempo, del cuerpo y del paisaje. 

La actuación del elenco es muy sólida, en especial por parte de Liliana Juárez, que logra un trabajo extraordinario para transmitir todas aquellas emociones. Con la misma naturalidad con la que habitó personajes en “Los dueños” o “Planta permanente”, logra en Olga una síntesis admirable de fortaleza y vulnerabilidad. Cada silencio suyo es un pensamiento que se adivina, cada mirada contiene una historia. A su alrededor, Sergio Prina, Ana Carina Estrada y Vincent Joel Degelcke componen un entorno humano verosímil, que refleja vínculos donde la ternura convive con la resignación.

Aun con recursos limitados, esta pelicula fue rodada en tan solo diez dias con apoyo del INCAA y un equipo reducido. Esta película despliega una madurez narrativa notable. La música de Gustavo Pomeranec y el sonido de Fernando Gallucci contribuyen a esa atmósfera de intimidad donde lo cotidiano adquiere densidad emocional.

“Muña Muña” no es una simple historia sobre una mujer cuya vida enfrenta un vacío producto de la partida de su primogénito al exterior, o el despertar de aquellos deseos ocultos u olvidados, sino que también es una reflexión sobre los vínculos y las deudas, tanto emocionales como materiales, que nos atan a un lugar, a un momento. Esta película se atreve a tomarse un tiempo, para cada escena, a escuchar el silencio, a mirar lo que a menudo pasa desapercibido, y darle un lugar al espectador para profundizar aquella reflexión sobre la identidad, el deseo y la pertenencia. 

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