La transición a una nueva escuela nunca es fácil, y para Polina (Veronika Zhuravleva) se convierte rápidamente en una pesadilla de acoso escolar. Buscando desesperadamente una salida, la joven toma una decisión tan drástica como peligrosa: pactar con el diablo de la preparatoria.

Así entra en escena Bars (Daniel Vegas), el matón más temido del lugar. El trato es simple en papel pero complejo en la práctica: él simulará ser su novio para otorgarle inmunidad social, a cambio de que ella se someta estrictamente a sus reglas y órdenes.
Sin embargo, lo que inicia como una fría transacción de supervivencia mutua y una constante tensión de opuestos, inevitablemente empieza a desdibujarse a medida que el juego de apariencias da paso a sentimientos reales. Esto detona un conflicto donde las presiones familiares, los secretos oscuros y el entorno escolar amenazan con dinamitar una relación nacida de la mentira.
A pesar de la alarmante falta de originalidad en este planteamiento, el principal pilar que sostiene las más de dos horas de metraje es, sin duda, la asombrosa química entre Veronika Zhuravleva y Daniel Vegas. Esta conexión en pantalla se siente genuina y se convierte en el motor que mantiene al espectador enganchado, logrando capturar la esencia melodramática del material original de la exitosa novela homónima de Anna Jane.

Asimismo, a nivel técnico la producción se destaca por su atractiva atmósfera, construida gracias a una prolija corrección de color, una acertada elección de locaciones y secuencias memorables como la ya viral “escena del balcón” —marcada por una banda sonora pop-punk—. Género musical que sirve para modernizar el clásico tropo de romance de balcón, alejándolo de lo tradicional (estilo Romeo y Julieta) para darle una identidad mucho más cruda, acelerada y afín a la Generación Z. Ayudando a rescatar el dinamismo y evitando caer en un drama puramente melancólico, otorgando además, ese toque de rebeldía adolescente.
También se destaca el clímax de acción en motocicletas, el cual evoca inevitablemente a “Tres metros sobre el cielo”. No obstante, estos aciertos visuales no logran camuflar los severos problemas narrativos que padece la cinta. La película se excede notablemente en los diálogos, insistiendo en explicar con palabras lo que bien podría resolverse mostrando la belleza de los paisajes urbanos o el lenguaje no verbal de los actores, lo cual estanca el ritmo y vuelve la trama tediosa hacia la mitad del metraje.
A esto se suma un grave problema de verosimilitud en el casting, ya que Daniel Vegas luce demasiado mayor para interpretar a un estudiante de secundaria, quebrando por completo la ilusión escolar. Por si fuera poco, la película peca de ambiciosa al introducir subtextos densos como la violencia intrafamiliar y los turbios negocios de los padres, para luego abandonarlos de forma superficial.

En conclusión, “Tu corazón será destrozado” termina siendo un “Frankenstein” cinematográfico que recicla sin pudor elementos de “Crepúsculo”, “Chicas pesadas” y el melodrama adolescente tóxico de manual. Lejos de ofrecer una propuesta innovadora o un drama profundo sobre el bullying, la cinta se conforma con ser un producto predecible y plagado de lugares comunes.
De este modo, si el espectador busca una propuesta con sustancia o dirección artística sólida, la película lo decepcionará profundamente. Por el contrario, si solo busca una tarde de desconexión con una típica historia de romance adictivo bajo los tropos de fake dating, el film cumple estrictamente su cuota comercial.
Fecha de estreno en Argentina: 20 de agosto de 2026
Director: Mikhail Vaynberg
Basado en la novela de: Anna Jane



