El rock argentino de los ochenta suele narrarse desde sus grandes estadios y luces de neón. Sin embargo, en los márgenes de esa primavera democrática existió un reverso áspero, gótico y experimental que la historia oficial muchas veces pasa por alto.

“El camino contrario”: La historia de El Corte y Hernán Darwin Reyna, el documental dirigido por Daniel Flores y Martín Wain, llega este sábado 17 y sábado 24 de octubre a las 20:00 h al Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635, Sala 2).
Tras su elogiado paso por el Bafici, el film aterriza en la emblemática sala porteña para cumplir una doble y valiosa función. Busca rescatar del olvido a una banda de culto fundacional y reconstruir la enigmática figura de su colíder, trágicamente fallecido en 1994.

El largometraje acierta al estructurar su relato desde una valiosa arqueología audiovisual. En un país donde el material de archivo de los márgenes culturales suele ser escaso, los directores consiguen un verdadero triunfo investigativo.
La película inicia mostrando la prehistoria colegial de los protagonistas en La Escuela del Sol. Allí, unos adolescentes Javier Calamaro, Hernán Reyna y Kevin Johansen empezaban a componer canciones a los 14 años.
El hallazgo de valiosas filmaciones caseras en Súper 8 —donde los jóvenes no solo posan como músicos sino que actúan frente a la cámara— no funciona únicamente como un golpe de nostalgia. Es el registro vivo de una urgencia creativa que mutaría de la lúdica frescura pop de Zaratustra y Frappé hacia la densidad sombría de El Corte en 1985.

Wain y Flores esquivan el formato tradicional de entrevistas gracias a una inteligente puesta en escena. La misma conecta el pasado con el presente geográfico de los sobrevivientes, hoy repartidos entre Buenos Aires, Nueva York y Madrid. Los testimonios directos se entrelazan con voces satelitales de la época, como Sergio Rotman (quien operó de nexo para reclutar integrantes) y la fotógrafa Andy Cherniavsky.
Todos ellos ayudan a delinear la atmósfera de un grupo que, paradójicamente, grabó más de lo que tocó en vivo. La banda esquivó los pubs tradicionales para habitar espacios como el Centro Cultural San Martín o La Manzana de las Luces.

El corazón del documental, sin embargo, es Hernán Darwin Reyna. Definido por Johansen como un “bicho raro, medio antisocial” de una sensibilidad única, el film logra retratar su magnetismo sin caer en la romantización ciega.
Su posterior exilio europeo y su temprana muerte a los 30 años en un naufragio en el Mediterráneo tiñen la película de una inevitable aura de melancolía por lo inconcluso.

“El camino contrario” opera como un sensible faro sobre un mar de silencios. No solo funciona como un acto de estricta justicia poética para una banda que desafió su época con post-punk y rock industrial.
También se consolida como una elegía emocionante sobre la juventud, el paso del tiempo y las huellas imborrables de quienes decidieron, justamente, transitar la vereda opuesta. Una oportunidad imperdible para asistir al Gaumont y redescubrir una gema oculta de nuestra cultura musical.




