
El director Paul Thomas Anderson vuelve a la pantalla grande con una película sobre primeros amores en las calles de California, con un soundtrack setentoso sonando de fondo.
Los Ángeles, año 1973. En los pasillos de un colegio, los alumnos se preparan para la foto escolar. Una joven les ofrece peine y espejo a aquellos que están esperando en la fila. Un chico la invita a salir. Un encuentro que les cambia la vida.
Licorice Pizza es la nueva entrega del emblemático director Paul Thomas Anderson, quien vuelve a la pantalla grande después de 5 años con una película que se siente tan personal como genuina. Nos situamos en el Valle de San Fernando (Los Ángeles) en los años 70s (misma época y ciudad donde se crió el director) donde seguimos la historia de Alana y Gary y cómo su primer encuentro en ese pasillo del colegio se transforma en una amistad (y más adelante un romance) repleto de corridas por las calles de Los Ángeles, emprendimientos fallidos y cruces con estrellas del momento.

El primer encuentro de Alana y Gary sucede en el colegio cuando Gary la invita a salir. Ya desde un comienzo, se establece la diferencia de edad entre los protagonistas. Gary es un actor adolescente de 15 años con un gran alma de emprendedor y Alana es una joven de 25 años que se siente estancada con su vida. Y es a partir de este encuentro que la perspectiva de Alana cambia por completo; al conocer a Gary, vuelve a ver el mundo con ojos de niño, con menos madurez y más inocencia, con esos ojos que creen que pueden llevarse el mundo por delante.
Esto sucede gracias a esa diferencia de edad que existe entre ambos personajes, la cual es asumida desde un primer momento, porque la relación entre Alana y Gary va más allá del amor, la intimidad y la amistad. Es un vínculo puro, sano y humilde, fundado en las cosas más sencillas como la compañía del otro y la confianza que se tienen.
Es por esto que Licorice Pizza es el encuentro de Gary y Alana, pero también es nuestro encuentro con todas esas personas que entraron en nuestra vida en el lugar indicado y el momento indicado. Esas personas que no entendemos bien cómo es que llegamos a conocer, pero desde ese momento nuestra vida cambió, y hoy no sería la misma de no ser por ellas. Con Alana y Gary esta cinta viene a recordarnos cómo esa gente y esos encuentros pueden transformarnos y cambiarnos la vida por completo.
El filme se une a una larga lista de películas que retratan de alguna forma la juventud de su director (similar a lo que realizó Quentin Tarantino con Once Upon a Time… in Hollywood). Pero además, se siente como una película sin trama, que no necesariamente posee una estructura dramática definida ya que su guión es tan natural que parece que estamos viendo la vida misma de estos dos personajes en un momento determinado, con todos los sentimientos que conlleva crecer y enamorarse por primera vez.
Es por esto que lo más importante de esta historia no son los giros de trama o la estructura del guión, sino que es cómo estos dos personajes navegan todas las situaciones que se les van presentando a lo largo de la historia. Una historia que se siente como una corrida interminable, un correr constante hacia lo desconocido, hacia descubrir quiénes somos, hacia la fuerza de ese abrazo con la persona indicada. Una corrida que nos recuerda que, por más que corramos hasta quedarnos sin aliento, nadie puede escaparle al primer amor.
Calificación
Actuación
Arte
Fotografía
Guión
Música
El director presenta una película que se siente como una ráfaga de viento fresco en la cara en un mundo lleno de remakes y secuelas gracias a dos grandes actuaciones por parte de sus protagonistas y una puesta en escena que te transporta en el tiempo.




