El periodismo es el cuarto poder. Es un estamento que suele referir a la vida pública y al ámbito político. Sin embargo, es cierto que la labor periodística se erige como un jugador de vital importancia en cualquiera de las dimensiones en las que aparezca. Y su injerencia sobre la opinión pública es un verdadero motivo de preocupación o provecho, según la situación de cada quien, y por sobre todo, sus intereses.

En Bariloche, una periodista trabaja investigando casos criminales de diversa índole y publicando sus resultados en un medio digital. A veces con la ayuda de la policía local, a veces por cuenta propia, ella dedica su vida a desenmascarar a los delincuentes que viven en libertad. Hasta que un día se topa con un caso que tiene por principal sospechoso a un referente social y fundador de una organización. Y su trabajo, quizás un tanto apresurado, resulta de la manera menos favorable.
Ema Garay es periodista y madre. Viuda desde hace no mucho y responsable de un adolescente, en la gran mayoría de las ocasiones no lleva su vida personal de la manera que a ella le gustaría. Si se le suma su compromiso con la profesión y la conocida obsesión que suele conllevar dicho trabajo, queda por resultado una mujer intrépida, resuelta y que no le teme a las amenazas y peligros de su día a día. La nota es su prioridad, y quizás es por eso mismo que se arrepiente de su último trabajo.
Al ser una periodista reconocida, el abanico de reacciones que suele recibir al presentarse es de lo más amplio. Desde agradecimientos hasta, y usualmente, saludos reservados y miradas suspicaces. Sin embargo ella entiende que su trabajo es necesario, sobre todo cuando el aparato policial se encuentra con las trabas burocráticas. Por eso suele correr atrás de la nota, de la fuente, para impedir que las víctimas siga sufriendo. Y es también por esa motivación que a veces pierde la brújula ética.
La serie, escrita por Miguel Cohan y dirigida por este mismo junto a Hernán Goldfrid, es una adaptación del libro de Harlan Coben. Consta de 6 capítulos de una hora y dentro de su elenco se encuentran Soledad Villamil, Juan Minujin, Alberto Ammann, Matías Recalt y Carmela Rivero. La impecable fotografía está a cargo de Guillermo Saposnik y Manuel Rebella. Mientras que la musicalización corrió por cuenta de Leo Sujatovich.
A manera de conclusión queda decir que “Atrapados” es un drama espectacular. Cargado de misterio desde los primeros minutos, con un carácter multifacético en que cada personaje gira en torno a sus problemas propios pero que se relacionan con el misterio principal, y giros de guion en los momentos justos. Es una serie que cuesta dejar de ver después de cada episodio.
Calificación
Dirección
Actuación
Fotografía
Música
Guion
Una serie atrapante, llena de misterio y con un trabajo excelente desde la actuación hasta la fotografía. Sumamente recomendable en todos los aspectos.




