“AMIA: El fin de la verdad” de Givon Snir y Shuki Gur, crítica.

“A mi la ficción argentina no me gusta” es una frase ampliamente dicha. Por lo general seguido por el justificativo de que la producciones nacionales son aburridas, lentas o mismo truchas. Por suerte, desde hace un tiempo ya, existe cada vez un numero mayor de obras dispuestas a rebatir esos argumentos. Y esta es una de ellas.

“AMIA: El fin de la verdad” centra su relato en los eventos que se llevan a cabo luego del atentado a la embajada de Israel en 1992. Al seguir a un agente rebelde del Mosad (servicio de inteligencia israelí), a una periodista de investigación y a un agente de la SIDE. En busca de la verdad, los tres se verán en el medio de un conflicto internacional tapado por los medios, los servicios de inteligencia y los poderes estatales.

Diego, el agente que perdió a su hermana en la explosión, es el clásico tipo duro, resuelto y dispuesto a hacer todo por venganza. Gisela, en cambio, fue despedida sin causa tras publicar los primeros pasos de su investigación y contradecir el informe oficial. Por lo que persigue la verdad detrás del desastre. Mientras que Bruno es quien debe perseguir a Diego a la vez que intenta descifrar que fue lo que pasó realmente.     

Los tres protagonistas tienen un objetivo común, aunque lo persigan por caminos distintos. Sin embargo, es así como la serie comienza a cocinar a fuego lento un thriller internacional. Con espías, organismos de inteligencia, terroristas y gente poderosa ocupando grandes puestos que quieren mantener todo oculto. Es una obra que tranquilamente se puede sentar en la mesa de las grandes producciones internacionales y no agachar la cabeza.

La miniserie, creada por Givon Snir y Shuki Gur y dirigida por Guillermo Rocamora, es una coproducción Argentina-Israel-Uruguay. Cuenta con ocho episodios de 40 minutos cada uno y su elenco protagonista está formado por Michael Aloni, Malena Sánchez y Alfonso Tort. La fotografía, que logra retratar una Buenos Aires de los 90 a la perfección, fue responsabilidad de Gerardo González. Mientras que la musicalización estuvo a cargo de Alexander Levin y Daniel Markovich.

A manera de cierre queda decir que “AMIA: El fin de la verdad” es un thriller político y de espías y un drama internacional sólido. Con buenas actuaciones y un diseño de producción que llega hasta los más mínimos detalles. Y que sabe cómo jugar con los tropos de sus géneros para causar intriga con cada giro de guion.

Calificación

Dirección
Actuación
Fotografía
Música
Guion

Una serie entretenida y atrapante. Donde el juego de espías se vuelve central y nunca se sabe quien dice la verdad.

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