El actor dialogó con Cine y Teatro Argentino Hoy durante el WAIFF Buenos Aires, donde presentó su trabajo en El Libertador. Destacó las posibilidades de las nuevas tecnologías, pero también advirtió sobre los riesgos para los trabajadores del sector y defendió el valor de la emoción en la actuación.
El uso de la inteligencia artificial en las producciones cinematográficas abre nuevas posibilidades para los realizadores, pero también genera incertidumbre sobre el futuro de los actores y otros profesionales de la industria audiovisual. Juan Leyrado conoce de cerca esta transformación: participó en un proyecto realizado con esta tecnología y asegura que la experiencia le permitió descubrir nuevas formas de trabajar, aunque considera fundamental preservar el aporte humano a la creación artística.
Para conocer su mirada sobre estos cambios y sus posibles repercusiones en el trabajo actoral, Cine y Teatro Argentino Hoy conversó con Leyrado durante la primera edición del World AI Film Festival (WAIFF) Buenos Aires, realizada el 30 de octubre en el Centro de Convenciones de la Ciudad, en el marco de TecWeek 2026. Allí, el actor participó de la presentación de El Libertador, una producción de Infobae que recrea mediante inteligencia artificial el encuentro entre José de San Martín y Domingo Faustino Sarmiento en Francia, en 1846.
En este proyecto, Leyrado interpretó a Sarmiento, mientras que Arturo Puig aportó la voz de San Martín. Al recordar la experiencia, el actor la calificó como “una experiencia extraordinaria” y explicó: “Me sirvió para darme cuenta de cómo podría ser la participación de los actores y actrices en relación a este maravilloso mundo, increíble mundo, gracias a la inteligencia artificial”.

Juan Leyrado y la inteligencia artificial: el valor de la emoción en la actuación
Lejos de rechazar las nuevas herramientas, Leyrado se mostró interesado en explorar las posibilidades que ofrecen para la interpretación. Sin embargo, marcó una diferencia entre la capacidad de generar imágenes y el trabajo emocional que realiza un actor al construir un personaje. “Nosotros trabajamos con la emoción, con la sensibilidad”, explicó. Para el intérprete, la actuación se nutre de la memoria emotiva, de los recuerdos y de las experiencias personales que cada artista incorpora a su trabajo.
En ese sentido, consideró que la inteligencia artificial todavía depende de la intervención humana para alcanzar esa dimensión de los personajes. “Eso no es información, es información emocional, no es una información técnica”, señaló, al distinguir entre los recursos tecnológicos y las vivencias que alimentan una interpretación.
Su experiencia en El Libertador le permitió observar cómo ambas dimensiones pueden complementarse. Según contó, quedó satisfecho con el resultado y destacó el trabajo realizado junto al equipo de Infobae. “Me encontré con cosas que me sirven para seguir viendo, observando y tratando de seguir el camino siempre desde mi rol de actor”, afirmó.
Leyrado también reflexionó sobre los cambios tecnológicos que atravesó a lo largo de su trayectoria. Reconoció que su generación debió adaptarse a numerosas transformaciones y consideró que el verdadero desafío no está solamente en las herramientas que se inventan, sino en las decisiones que toman las personas sobre su utilización. “El tema que hay que trabajar es el ser humano, no lo que el ser humano hace con relación a inventar y crear cosas, sino en qué se hace con lo que se crea y se inventa”, sostuvo.
“El tema que hay que trabajar es el ser humano, no lo que el ser humano hace con relación a inventar y crear cosas, sino en qué se hace con lo que se crea y se inventa”, sostuvo.
Los riesgos para los trabajadores del cine y la necesidad de una regulación
Aunque valoró las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial, Leyrado también manifestó su preocupación por las consecuencias que podría tener su incorporación sobre distintos puestos de trabajo.
Al ser consultado por el impacto de estas herramientas en la industria audiovisual argentina, mencionó a los profesionales de dirección de arte, iluminación, vestuario y maquillaje, entre otros oficios que podrían verse afectados por los cambios en los procesos de producción. “Hay desde ya un riesgo lógico”, advirtió, antes de señalar que el futuro de esas actividades también deberá formar parte del debate.
Para el actor, la convivencia entre inteligencia artificial y trabajo artístico requiere reglas que permitan aprovechar las innovaciones sin perjudicar a quienes participan en la realización de películas y otras producciones audiovisuales.
“Con una reglamentación lógica, una metodología que cuide lo que estoy diciendo, se pueden hacer cosas maravillosas, siempre atentos a eso, a no pasar por encima del humano”, expresó.
“Estoy tratando más que de hablar, de escuchar”: la mirada de Leyrado sobre el futuro del cine
A pesar de haber participado en una producción con inteligencia artificial, Leyrado evitó presentar conclusiones definitivas sobre el futuro de la tecnología. “Yo estoy tratando más que de hablar, de escuchar a ver de qué se trata, para tener un mensaje un poco más claro”, reconoció.

Su postura combina el interés por las posibilidades de innovación con la necesidad de comprender mejor cómo se integrarán estas herramientas a la actividad audiovisual. El actor considera que la inteligencia artificial puede aportar recursos valiosos para construir imágenes y desarrollar nuevas formas de narración, pero sostiene que la experiencia humana continúa ocupando un lugar central en la interpretación.
Al reflexionar sobre las emociones que transmite una película, recurrió a una imagen sencilla: “El lugar que tiene que llegar es acá. En el corazón”. Para Leyrado, el desafío no consiste en intentar que la tecnología reproduzca exactamente lo que hace un actor, sino en encontrar nuevas formas de colaboración que permitan aprovechar sus posibilidades sin perder la sensibilidad y el trabajo humano que dan vida a los personajes.




