Perros (2025) Critica

Presente en la competencia de cine latinoamericano en el festival internacional de de cine de Mar del Plata

Perros, de Gerardo Minutti, arranca con una idea de lo más cotidiano, una familia de clase media, los Saldaña, se queda a cuidar la casa y el perro de sus vecinos mientras ellos se van de vacaciones. Pero lo que parece un favor inocente se transforma en una especie de obsesión. Los Saldaña comienzan a disfrutar demasiado de esa vida prestada, hasta que el perro desaparece… y con él, la calma del barrio.

Lo más interesante de la ópera primera de Minutti es cómo transforma algo cotidiano en un conflicto profundo. El film no necesita grandes giros ni violencia explícita, la tensión surge de los gestos, miradas y situaciones que viven los personajes y del deseo de tener lo que tiene el otro. Juega con la envidia y la frustración de clase, pero sin sermones, mostrando que todos —ricos o no— tienen algo de egoísmo y de hipocresía.

Los personajes están llenos de matices. No hay buenos ni malos, sino gente intentando mantener las apariencias. Esa ambigüedad le da fuerza a la historia, que se mueve entre una comedia negra y el drama social. Y el barrio, con sus patios compartidos y sus paredes delgadas, funciona como un personaje más un lugar sin uso ante el calor del verano donde todo se ve, todo se escucha y nadie puede esconderse demasiado.

En lo visual, Perros tiene un estilo muy limpio. Hay momentos que te meten dentro de las casas y te hacen sentir parte del chisme, del malestar. Todo se ve real, cercano, como si pudiera pasar en cualquier barrio.

En definitiva, es una película que habla de algo tan humano y que poco se dice,la competencia, el deseo y la incomodidad de ver reflejada tu vida en la del otro.

Federico Pilarche

Apasionado por los pixeles desde el juego de Felix para NES.

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