Bob Esponja: En busca de los pantalones cuadrados (2025). Critica

La última película de Bob Esponja vuelve a dejar en evidencia cuánto ha cambiado la franquicia con el paso del tiempo, especialmente si se la compara con aquella primera película de 2004. Aquella entrega se sentía como un episodio extendido, sí, pero uno con una narrativa clara, un viaje bien definido y un humor que sabía cuándo ser absurdo y cuándo bajar un cambio. Era una película que funcionaba como tal, con una estructura reconocible y un tono que, sin dejar de ser cómico, lograba volverse icónico. Hoy, ese enfoque parece haber quedado bastante atrás.

En este nuevo estreno, hay que reconocer que el estilo visual juega muy a favor. El formato que Bob Esponja viene adoptando desde hace un tiempo encuentra acá algunos de sus mejores momentos, la animación es expresiva, exagerada y creativa, y en varias escenas realmente brilla. Este enfoque visual no solo funciona para las nuevas audiencias, sino que también logra conectar con los fans de siempre, potenciando la energía caótica del personaje y dándole una identidad clara dentro del cine actual de animación. En ese aspecto, la película sabe aprovechar muy bien los recursos que tiene.

El problema aparece cuando uno observa cómo está construida la película en términos narrativos. A diferencia de la de 2004, que se sentía como una historia continua, acá la sensación es la de estar viendo una sucesión de sketches pegados uno tras otro. Esto no significa que no funcione. La película es divertida y tiene ritmo, pero la falta de una narrativa más sólida termina pesando. Los chistes, además, tienden a repetirse mucho y a apoyarse poco en la ambigüedad o el doble sentido. Al espectador más chico probablemente no le moleste en absoluto, pero para el público adulto puede llegar un punto en el que el humor se sienta cansador o demasiado obvio.

Un punto donde la película no falla en absoluto es en el cast de voces, que sigue siendo espectacular. Cada personaje suena exactamente como debe sonar, manteniendo intacta la identidad de la serie y eso porque los actores que dieron vida a Bob Esponja y compañía están de regreso. Esa nostalgia y partencia le juega a favor.

En busca de los pantalones cuadrados cumple con el tono de Bob Esponja, se siente, se reconoce en cada gesto y en cada reacción. Es divertida, disfrutable y honesta con lo que propone. La pasé bien, me reí y la disfruté, pero es inevitable compararla con otras producciones del personaje, especialmente con la primera película, que sigue siendo mucho más icónica y sólida como experiencia cinematográfica. Esta nueva entrega cumple, entretiene y funciona mejor que las anteriores estrenadas en años recientes, aunque sin alcanzar ese estatus especial de la primera. No decepciona, pero tampoco redefine a Bob Esponja, simplemente confirma que, incluso lejos de su mejor versión, sigue siendo un personaje capaz de hacerte pasar un muy buen rato.

Federico Pilarche

Apasionado por los pixeles desde el juego de Felix para NES.

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