Eagles of the republic (2025) Critica

Competencia internacional del 40 Festival de cine internacional de Mar del Plata

En Eagles of the Republic, George Fahmy (interpretado por Fares Fares), la gran estrella del cine egipcio, es obligado por el poder a protagonizar una película propagandística. Lo que parecía un papel más —una biografía del presidente Al-Sissi— termina envolviéndolo en un nudo de secretos donde la fama, la manipulación política y la ambición se entrelazan hasta volverse peligrosos.

Lo más poderoso del film es la forma en que Saleh mezcla sátira con thriller político, los primeros momentos podremos encontrar de humor, mas que nada sobre el cine egipcio, pero de repente la cosa se vuelve oscura, como si una broma pesada se transformara en una trampa mortal. Esa transición funciona porque no se siente forzada, el poder y la vanidad de un actor amado se usan para mostrar lo brutal que puede ser el aparato autoritario.

En cuanto a los personajes, George es un tipo carismático y vanidoso, pero no es ingenuo; sabe que está jugando con fuego. A su lado están Lyna Khoudri como Donya, su joven pareja, y Zineb Triki como Suzanne, la enigmática esposa del general, que encarna tanto deseo como peligro. Su relación con el poder se vuelve íntima —no solo actúa para el régimen, sino que termina atrapado en una red de traiciones personales.

La estética de la película también juega un rol clave. Con fotografía a cargo de Pierre Aïm, cada escena del rodaje dentro de la película parece sacada de un set lujoso, pero bajo esa fachada hay algo sucio y opresivo esperando a salir a la luz. Y la música, compuesta por Alexandre Desplat, acompaña con elegancia, alternando momentos solemnes con otros cargados de tensión.

No todo funciona perfecto, algunos personajes femeninos (como Suzanne) quedan algo subutilizados. También su duración, más de dos horas hacen que algunas escenas pierdan fuerza cuando podrían haber sido más concisas.

En definitiva,  Eagles of the Republic logra visibilizar cómo el arte puede volverse cómplice del poder, y cómo un actor puede convertirse en un peón de una maquinaria tan grande que lo devora. Saleh cierra su trilogía del Cairo (Conspiración en el Cairo El Cairo confidencial), con una experiencia que funciona más cuando se entrega al caos político pero dejando un viaje más que interesante e incómodo.

Federico Pilarche

Apasionado por los pixeles desde el juego de Felix para NES.

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