Cuando Belen Ciancio filmó está película se encontraba viviendo en España y no sabia que iba a quedar por concurso en el Conicet. Su vida tenía ese “caos organizado” que se puede percibir en el film. Con registros en Europa, India y Buenos Aires vemos un material dividido en capítulos.

Testimonios de los congresos a la izquierda de la imagen institucional. Podemos escuchar en varios tramos como la gente se sorprende al ver una cámara captando eso que suele estar vedado para el ojo fuera de “la academia”. No cualquiera llega a un congreso, eso está claro, y como cada espacio posee un “deber ser” que muchas veces se idealiza y, por momentos, la cámara de la directora logra correr ese velo para mostrarnos algo más, detalles y “anomalías” que cambian el paisaje establecido.
Por ejemplo, en la Parte II, Deluuuz. Y justamente, sin querer, la ausencia de esa luz contrastada con un ponente coreano pronunciando “Deluz” (como puede) y tratando de sostener su oralidad en plena oscuridad. El show debe continuar ¿no?, por lo menos eso ocurre en los espectáculos. La ciencia como espectáculo. ¿No es eso acaso?.
Esta directora mendocina no se queda con lo que la imagen nos devuelve a traves del lente, va agregando capas. Un poema, un “ruido” de la ciudad donde se está filmando. Contextos, nada está librado al azar y sin embargo las cosas suceden.

En tiempos donde el Conicet está siendo atacado, principalmente en las Ciencias Sociales, desde las más altas esferas del poder, es menester destacar que todos estamos atravesados por los consumos culturales. Y justamente el cine es mensaje. No todo es espectáculo o un tanque hollywoodense masticado cual pochoclo. Una escena puede montarse en una rambla de Cadiz frente a un accidente en la playa y sus dificultades, o con un buen montaje, poesía y un print de pantalla de un editor de textos, en el medio de esos extremos la gama es infinita y queda ver como nos interpela.

Para despejar la preocupación de algunos, la tesis se presentó y no fue un fracaso. Pero eso queda en segundo plano, o habría que definir que es un fracaso y para quién, o bajo que conceptos se ponen muchas veces las expectativas y la meritocracia de la academia o de cierto canón hegemónico. Lo trascendente de esta película es que viene a darnos una vuelta de tuerca a la mirada establecida y a seguir planteando alternativas o generarnos preguntas más que certezas.
No hay mejor cierre que el que se plantea uno de sus pasajes: ¿Hasta que punto es posible intervenir una imagen?





