Tanto Carina Piazza como Alejandro Alonso tienen su una carrera a cuestas cada uno por su lado, en esta ocasión se unen para dirigir “La noche adentro”. Su premiere mundial fue en el FICiP y ahora llegan al complejo Gaumont (Av. Rivadavia 1635). Desde este jueves 2 de mayo hasta el miércoles 8 del mismo mes a las 22 hrs.
Maria y su padre viven en una zona rural de Mendoza, tan alejada como inhóspita, durante la última dictadura militar. Una noche y sin previo aviso, Salazar, una militante herida llega a la puerta de su casa. Le dan asilo, sabiendo que esto pondrá la zona en la mira de los militares. A medida que la herida sana día tras día, el peligro se aproxima hacia ellos.
Quien diga que la situación del país no le afecta, no hace más que mentir. Es inevitable verse afectado, ya sea en la actualidad o durante el golpe militar del 78. A pesar de que uno viva en la zona más alejada de la civilización posible, como es el caso de los protagonistas. Mirar hacia otro lado y fingir demencia no sirve más que para apenas asegurar una supervivencia llena de incertidumbres y miedos.
La película logra a la perfección transmitir la sensación de encierro de los personajes. Algunos por obligación o otros por mandato familiar, algunos más por miedo. Desde la elección de la relación de aspecto de la imagen, 4:3, pasando por el rancho donde todo parece pequeño y los campos abiertos donde pareciera que algo siempre vigila.
Si bien, tampoco escatiman en crudeza al momento de mostrar el terror y violencia que se vivía. Los peores momentos vienen del material de archivo. No hay ficción, ni pacto narrativo, que disminuya el horror que desprenden las mismas.
“La noche adentro” Carina Piazza y Alejandro Alonso pareciera meterte en una olla a presión. Si bien la cocción es lenta, el sentimiento de angustia y encierro es constante a lo largo de toda la película. Sumado a todo esto, cuenta una interpretación sublime por parte de Mónica Lairana.
Calificación.
Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación
“La noche adentro” Carina Piazza y Alejandro Alonso pareciera meterte en una olla a presión. Si bien la cocción es lenta, el sentimiento de angustia y encierro es constante a lo largo de toda la película. Sumado a todo esto, cuenta una interpretación sublime por parte de Mónica Lairana.




