Dentro de la Competencia Oficial Internacional de este 25° BAFICI no encontramos con el primer largometraje de Sacha Amaral. “El placer es mío”, nos presenta a la urbe como una jungla de cemento. Donde cada personaje debe luchar por lo propio, con sus capacidades y herramientas, a fin de sobrevivir a una realidad que siempre pareciera estar en su contra.
Antonio no se halla en la vida y la convivencia con su madre es muy conflictiva. No sabe qué quiere hacer, se cree incapaz de amar, su rumbo es indefinido. Cree que en el sur puede estar la respuesta. Pero para hacer este viaje necesita dinero. Poco a poco va robándole a parejas que encuentra a través de aplicaciones o pidiendo prestado para jamás devolverlo.
Sucede algo muy difícil de lograr con el personaje de Antonio. Al espectador le es casi imposible empatizar con su accionar. Ya que por momentos parece tener un don especial para elegir el peor de los caminos siempre. Casi hasta el punto de querer agarrarlo y sacudirlo a ver si reacciona.
Termina situándonos en un lugar complejo, en el que debemos realizar un doble proceso mental para comprender su accionar. Por un lado las situaciones de su vida lo llevan a creer que ese es el camino más rápido y eficaz para huir. Y por el otro, posee una felicidad infalible para hacerlo. El esfuerzo es mínimo, la ganancia es mucha.
“El placer es mío” de Sacha Amaral, de a ratos se torna una experiencia tortuosa e incómoda. Una intencionalidad buscada, dado el accionar del protagonista, y lograda a la perfección. Quien cada vez que parece remontar, elige ponerse trabas a adrede para complicarse la vida. Demostrando tambien que el sexo una moneda de intercambio que cotiza siempre en alza.

Calificación.
Dirección
Montaje
Arte y Fotografia
Música
Actuación
“El placer es mío” de Sacha Amaral, de a ratos se torna una experiencia tortuosa e incómoda. Una intencionalidad buscada, dado el accionar del protagonista, y lograda a la perfección. Quien cada vez que parece remontar, elige ponerse trabas a adrede para complicarse la vida. Demostrando tambien que el sexo una moneda de intercambio que cotiza siempre en alza.




