Un colectivo de cinéfilos hacia finales de los ’80, se proponen filmar en VHS una versión de Hamlet en un teatro que fue incendiado durante la Dictadura –el Teatro Argentino–. El motor será visibilizar la lucha por la reapertura de la Carrera de Cinematografía de La Plata, la misma que la Dictadura clausuró en 1978.

Un grupo de ex estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de la Plata llevan adelante y ponen en marcha la Coordinadora por la Reapertura de la Escuela de Cinematografía, por ese entonces, Hamlet llegó a un teatro abandonado, un nuevo edificio reconstruido luego de un incendio y una demolición para contar o mostrar algo más que solo una versión más del relato que tiene como protagonista al príncipe de Dinamarca.
Sumergiéndonos entre lo que fue y lo que es, entre el pasado y el presente, los cambios y los nuevos formatos digitales de la película realizada entre los años 1991 y 2000 trasmite cómo mediante una cámara VHS un grupo encontró el modo de exponer el reclamo por la reapertura de la carrera de cine que la Dictadura censuró. También se apunta a remarcar la importancia que tuvo, y tiene, el taller experimental audiovisual de UNLP.

Hamlet es una capsula del tiempo, se ve atravesada por la movilización de jóvenes que tenían el afán de estudiar y comenzar el prólogo de una carrera, las épocas más perversas y crueles de la Argentina, la recuperación de la democracia, los avances digitales, y la poesía como el estandarte de un aura que nunca muere, sino que muta. Precaria y austera marca el paso a años de juventud que tenían la insignia de la lucha, la exploración, la capacidad audaz de producir relatos que manifiesten la militancia cultural con el fin de la reapertura.
La locación donde todo se desarrolla, aquel edifico reconstruido de ruinas, logra captar la atención del espectador hasta sumergirlo en una sensación emocional y mística. Pareciera que la voz del príncipe aún permanece y hace eco sobre las paredes, los recovecos y escombros de aquella obra. El agua a cantaros que caía síntoma de lluvias densas y falta de infraestructura, fue testigo de mañanas, tardes y noches de grabación del taller experimental.

Es cierto que en Hamlet como la clásica tragedia por la que es conocida poco se hace hincapié, pero esa parece ser la idea, no mostrar algo ya conocido, sino buscar un medio para transmitir o manifestar un parecer, un pensamiento. La rebeldía ante una situación concreta.

La sensación de opresión, agobio y tenebrosidad se rompe cuando en el film aparece su carácter 100% documental que cuenta con testimonios de quienes fueron testigos –y participes– de las grabaciones. Actores, directores, editores, músicos, vestuaristas. Allí en ese momento el trabajo del director, Gustavo Alonso, esclarece en todo sentido y toca todas las aristas de las vivencias del taller experimental audiovisual. Este último fue cabeza de grupo y logro tanto incidir como dar comienzo nuevamente a la carrera Cine en la UNLP, que tiene como refugio en su memoria fílmica no solo a Hamlet sino muchos otros que se destacan, como por ejemplo, “Memoria y homenaje a la noche del 16 de septiembre de 1976”.
Es solo una cuestión de minutos dejarse llevar por el relato y conocer aspectos culturales de la Ciudad de la Plata, pantallazos de historia Argentina, la universidad publica como un derecho conquistado para todos y todas, y la herencia de los recuerdos de cada uno de los protagonistas. El arte siempre nos abraza y nos ofrece testimonios dignos de destacar.
Calificación
Actuación - 80%
Arte - 60%
Fotografía - 70%
Guión - 70%
Música - 60%
68%
El film logra captar la atención mediante un relato que expone formas de manifestarse propias de valores o características cinematográficas.




