“The Alienist: Angel of Darkness”, temporada 2. Crítica.

El 22 de octubre se estrenó en Netflix la serie de TNT, y mostró un cambio de identidad de la misma.

The Alienist: Angel of Darkness es la segunda temporada de la serie de TNT, que está basada en el libro de Caleb Carr. Los nuevos capítulos cambian el estilo que habían planteado en la primera temporada, involucrando más hechos históricos y luchas modernas.

La nueva entrega nos ubica un año más tarde de los sucesos de la primera temporada. Laszlo Kreizler dirige su Hospital para niños; John Moore aún trabaja para el New York Times y está comprometido con una joven; y Sara Howard abrió su agencia de detectives con otras mujeres. Su amistad aún es fuerte, pero se vuelven a unir como investigadores cuando una diplomática española les pide que encuentren a su hija desaparecida. Ellos, junto a los hermanos Isaacson, tendrán que buscar a un asesino y secuestrador perverso, mientras luchan por el respeto de toda la sociedad.

El guion está inspirado en el segundo libro de Caleb Carr, sin cambiarle nada de la historia. El guion, muy fiel al libro, confunde al espectador porque pretende tratar muchas temáticas, historias de amor y la investigación en profundidad. Al mismo tiempo, lo sigue mostrando muy superficial, sin adentrarse tanto, pero bombardeando al que ve la serie en todo momento. Aun así, el caso es atrapante. Muy misterioso y situado en un mundo desconocido para los protagonistas, que continúan con la perversidad que caracteriza a The Alienist. En comparación con la primera temporada, utiliza más referencias históricas como la Guerra de Independencia de Cuba o las primeras muertes en silla eléctrica, y en ocasiones nombres reconocidos como J.P. Morgan o Freud.

Además, pretenden unir luchas que tomaron mucho poder mediático en la actualidad, como es el feminismo o antirracismo. Y para estas luchas, hay dos personajes que se destacan por representarlas: Sara Howard y Joanna Crawford. La primera, interpretada por Dakota Fanning, demuestra el poder de las mujeres cuando trabajan individualmente y en equipo, sin la necesidad de hacerla cambiar de vestuario o estilo de vida; esta idea de incluir al feminismo hizo que le quitaran importancia a los otros protagonistas y, en ocasiones, los muestren como inútiles, porque ella tiene el poder para resolver el crimen por sí sola. Aun así, la elección de unirlo a la trama ayuda a entender el estilo de vida, las presiones sociales y los ideales que las mujeres tenían en esa época.

Joanna Crawford se incorpora esta temporada y es interpretada por Brittany Marie Batchelder. Este personaje le da a la trama una muestra de la vida de los afrodescendientes en la época y lo difícil que es para ellos conseguir beneficios. Es más un personaje secundario, entonces dejan a la interpretación que la crearon sólo para tratar la temática superficialmente. Aun así, en sus pequeños momentos de protagonismo, ella lucha por ser periodista y ganarse el respeto del New York Times, mientras ayuda a Sara y sus amigos en la investigación de la bebe desaparecida.

Por lo tanto, los personajes de John Moore y Laszlo Kreizler perdieron poder y protagonismo en esta entrega, para dejarle espacio a Sara y personajes secundarios. Si bien esta elección pudo haber sido positiva, ya que se quería mostrar la mirada de las mujeres y otras personas que deben luchar más por sus vidas, se terminó arruinando a dos personajes que daban muy buenas expectativas. John Moore, interpretado por Luke Evans, es un periodista-investigador, que pasa la mayor parte de la temporada dudando por su casamiento y sentimientos por Sara, convirtiéndose más en la fuerza bruta que la ayuda a mantenerse viva, que en la mente investigadora que presentaba en la primera temporada.

Laszlo Kreizler, interpretado por Daniel Brühl, cambió completamente. De ser el alienista que entendía la mente de las personas, que era frío y calculador pero con una gran fidelidad por sus amigos, y dispuesto a todo con tal de resolver el crimen; pasó a ser un personaje secundario que está en busca de lo que quiere de verdad. En ese intento de humanizarlo, y creándole una relación afectiva con una alienista, le quitaron toda la inteligencia que tenía. Si bien ayuda a Sara en su investigación y sus conocimientos siguen siendo importantes, llega un punto en la trama donde lo único que tiene que hacer es aprender todo de nuevo y buscar con el carro a sus amigos cuando se adentran en una escena del crimen, alejándose del trabajo de campo.

La estética elegida también cambió tanto como sus personajes. El formato es más de serie de televisión, con cortes en negros durante el capítulo que te hacen entender que iría la publicidad. Eso influye mucho en la identidad de la serie, que la primera temporada no se había mostrado de esta manera. Y como este detalle muestra el cambio, la iluminación y fotografía también lo hacen. Si bien mantienen esa idea de oscuridad y drama, no juegan con los colores de las luces para hacer un ambiente más natural: si están con fuego se tiñe más de rojo, durante el día todo es más visible, entre otros ejemplos. 

El arte sigue sorprendiendo. Convierten Budapest en un Nueva York de 1897 y siguen sin usar colores llamativos en las ropas y objetos. Generalmente, los visten de colores oscuros y neutros haciendo que solo vistan en pasteles los de la alta sociedad. Esta elección muestra cómo era la moda en esos años, y, a pesar que no se dan lugar para crear otra paleta, logran que el espectador se adentre en ese mundo que crearon. La música acompaña a la trama, usando tonos siniestros en los momentos de persecuciones o investigación, y creando instrumentales melancólicos en los recuerdos.

La segunda temporada se disfruta en todo momento, pero cambiaron completamente la identidad de The Alienist. No respetaron las elecciones hechas en la primera temporada y hace que el espectador espere algo que no ocurrirá. Si bien es fiel al libro, los personajes se modificaron muy rápido, sin darle una explicación lógica. Las luchas incluidas ayudan a entender distintos estilos de vida de la época, pero son superficiales y no las profundizan. Esta entrega se queda en el medio de un juego entre seguir el libro y a los personajes de la primera temporada, y darle un cambio de perspectiva para incluir temáticas políticas y sociales de la época; lo que provoca un cambio de identidad de la serie y que no llame la atención del espectador al 100%. 

Arte y Fotografía
Guion
Música
Actuación
Dirección

Entretenida en todo momento, la segunda temporada intentó unir la identidad de la primera con luchas sociales, pero no terminó de definir qué pretendía ser.

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