Simón Wilches Castro, director y animador colombiano: “Latinoamérica es un continente que creció a punta de traumas, y esas cicatrices no se borran”

Imperdible entrevista a dos de los invitados internacionales y nacionales del BitBang, el Festival Internacional de Animación: el colombiano Simón Wilches Castro, director y animador, y la argentina Jess Bianchi, artista visual y directora.

En el marco del BitBang, Cine y Teatro Argentino Hoy dialogó con Simón Wilches Castro y Jess Bianchi. Con humor y lucidez, ambos artistas reflexionan sobre la animación para adultos y cómo el trauma y la imaginación colectiva dejan huella en el cine animado latinoamericano.

El Festival Internacional de Animación BitBang volvió a convertir a Buenos Aires en territorio animado, reuniendo a referentes del cine, la animación y las artes visuales de todo el mundo. Entre sus invitados, dos nombres destacaron por la fuerza de su mirada y su sensibilidad artística: Simón Wilches Castro, director y animador colombiano radicado en Los Ángeles, y Jess Bianchi, artista visual y directora argentina. Ambos son parte de una nueva generación que comprende la animación como un lenguaje sin límites.

Simón Wilches Castro, reconocido por su estilo ecléctico y su búsqueda constante de nuevas formas expresivas, ha trabajado con grandes estudios internacionales y es considerado una de las voces más provocadoras de la animación latinoamericana. Bianchi, por su parte, explora el universo del fantasía-terror desde una perspectiva femenina y corporal, abriendo camino a narrativas que combinan sensibilidad, riesgo y crítica social.

En esta entrevista exclusiva con Cine y Teatro Argentino Hoy, Simón y Jess comparten su mirada sobre la animación para adultos, el auge del género de terror en la región, el papel del arte como forma de resistencia ante la incertidumbre contemporánea y comparten su visión profundamente latinoamericana.

-¿Qué particularidades tiene su trabajo y qué les gustaría que el público argentino descubra en sus obras?

-Simon: Mi trabajo es bastante ecléctico. Hace mucho tiempo descubrí que a mí me gusta hacer todo. Siento que al mundo vine a probar la mayor cantidad de cosas que pueda, y en esa formación de artista traté de desarrollar un estilo propio, pero no lo logré porque mi cabeza va a muchos lados. Así que en mi trabajo hay muchísima colaboración con mucha gente porque cuando yo dirijo un proyecto, a mí no me gusta mandar a la gente, sino jugar con gente que me entretenga. Por eso, los trabajos presentados en el Festival Internacional de Animación no cuentan historias tan tradicionales, pero sí generan emoción.

Curiosamente, son trabajos que se adaptan mucho a la comunicación de hoy en día, porque son muy rápidos. Siempre opto por capturar la atención de manera visual. Eso es lo principal de mi obra.

-Jess: Me estoy volcando a lo corporal, yendo hacia el nicho de la fantasía-terror, con experiencias que parten de grupos de mujeres. Me interesa resaltar esas relaciones que se construyen con muchos preceptos dentro del universo femenino.

-El género de terror está creciendo en Argentina. ¿Creen que todavía enfrenta desafíos?

-J: Creo que estamos bastante amigados con el género y que simplemente va a seguir creciendo. Ya hay un reconocimiento que se generó. Siempre fue un nicho muy dejado de lado, pero ahora se valora un poco más. Siento que es cuestión de tiempo para que se termine de incorporar del todo.

Mucha gente que antes no consumía cine de terror ahora lo ve con más naturalidad. Eso va a seguir creciendo, igual que la animación para adultos, que ya es mucho más aceptada.

-S: Retomando lo que dice Jess, hace poco leí en Time que el terror es la forma en que manejamos lo inesperado de manera controlada. Uno sabe que lo van a asustar, pero no sabe cuándo. Es una terapia de choque para exponerse a eso.

Hoy el mundo es así: todo el día nos despertamos y lo peor que puede pasar, está pasando. Nos toca lidiar con eso y seguir levantándonos a dibujar o hacer mercado como si nada pasara. Por eso el terror resuena tanto: es una forma de reconciliarnos con lo inesperado y lo desconocido.

-En general, se asocia la animación con el universo infantil. ¿Qué características distinguen a la animación para adultos?

-S: Yo lo pienso como lo que ocurrió con Toy Story, que fue revolucionaria porque fue la primera película que demostró que un formato “para niños” podía ser disfrutado por adultos.

Alguien me decía: “Es una película para niños con temas adultos”, y yo respondía: “No, es una película para adultos”. ¿Cuál es el tema de Toy Story 1? La adolescencia: ese momento en que uno siente que es inútil, que lo van a reemplazar, que su tiempo se acabó. Ese no es un sentimiento infantil, sino profundamente adulto, aunque esté envuelto en juguetes.

Me encantan los conflictos conceptuales con ejecuciones visuales: un paquete infantil que aborda emociones adultas. A veces la gente confunde “adulto” con “grosero” -que yo disfruto cuando se hace bien-, pero en realidad se trata de explorar temas maduros o existenciales. La animación y el cómic japoneses lo han hecho muy bien desde hace tiempo: no se restringen a un género, sino que exploran toda la experiencia humana.-¿Por qué creen que creció tanto la animación para adultos en los últimos años?

-S: Te diría que el celular tuvo un papel clave. Hoy hay más pantallas disponibles: hace 20 años no podíamos llevar una computadora en el bolsillo y ahora sí: es el celular, las redes, todo.

-J: Totalmente. Nuestra generación ya creció y ahora estamos incorporando animación en todos los espacios. Supongo que fuimos nosotros quienes impulsamos ese crecimiento.

-¿Personaje favorito de animación?

-S: Gokú.

-J: Sailor Moon.

-¿Y cómo se identifican con ellos?

-S: Gokú no se rinde. Y creo que los artistas tampoco, al menos, es lo que yo pienso.

-Jess: Sí, sí siempre luchando. Son grandes ejemplos de resistencia.

-¿Cómo se vive el auge de la animación en Colombia?

-S: Aunque hace quince años vivo en Los Ángeles, sé que la industria en Colombia está creciendo mucho, sobre todo en términos de servicios. En cambio, en Argentina el crecimiento se da también en los autores, con visiones muy únicas. Cuando me fui de mi país, no había nada, y hoy existe una estructura que recibe muy bien a los nuevos talentos.

-Simón, sé que te gusta el tango. ¿Te gustaría mezclarlo con la animación?

-Simón: Me encanta la música, bailar y moverme. Empecé a bailar tango porque venía bailando salsa en Colombia. En mis trabajos no todos son videoclips, pero sí he hecho varios y muy lindos, porque al final la animación y el baile comparten algo esencial: son arte y movimiento. La musicalidad ya está incorporada en lo que hago.

-¿Cómo los recibió el público argentino?

-J: El público siempre viene con muchas ganas de ver cosas nuevas. Es muy lindo ese intercambio, esa curiosidad constante.

-Simón, esta fue tu primera visita a Argentina. ¿Cómo la encontraste?

-S: Me apasiona mucho la vida nocturna de la ciudad, pero aún no crucé la calle y de golpe empiezo a encontrar marcas, palabras, nombres que he leído, me emocionó mucho. Hace mucho tiempo visité Japón, y mi jefe me dijo: “¿Qué es lo que quieres hacer primero?”. Yo le contesté que ir a un supermercado. Me apasiona ver lo que la gente hace en el día a día. Después iré al Obelisco, pero primero quiere ver eso.

A medida que crecí, yo leía mucho del humorista gráfico de Fontanarrosa, también seguía la carrera de Les Luthiers. Todos ellos hablan mucho de costumbrismo argentino, por eso verlo hoy día me parece espectacular. Me siento como un extraterrestre.

-J: ¿Tenías algún familiar argentino? (Risas)

-S: No, cero. Colombia ha visto a la Argentina con admiración. Todo el mundo quería la música argentina, la literatura argentina, la televisión, el cine. Toda esta influencia nos llegó.-¿Qué visión tienen hoy de Argentina y Colombia como parte de Latinoamérica?

-S: Todo el mundo está pasando por un momento existencial complejo y siento que es muy interesante que los fenómenos hagan eco en todos los países. En 2022 hice un viaje por muchas partes de Europa, y la particularidad es que mucha gente se quejaba del país donde estaba y hablaba mucho de nuestros países, y es porque todos los países están pasando por un momento de cambio basado en la economía, la tecnología, hay una crisis existencial muy fuerte. Entonces, si hay algo muy bonito de estar aquí es que me permite compartir ese sentimiento de incertidumbre con los hermanos argentinos.

-J: Estamos sufriendo juntos.

-S: Tal cual, estamos todos sufriendo juntos, y en esa pasión se generan vínculos de estar todos en un mismo barco, aunque se esté hundiendo.

-J: Sabés que yo no había ido nunca al Festival Pixelatl, que se celebra siempre en Guadalajara, México, y sentí esto mismo que describís.

-S: Hay algo que yo siento que es parte de la gente latinoamericana, que puede sonar mal, pero siento que es así: Latinoamérica es un continente que se desarrolló y creció a punta de traumas, y el trauma es una cicatriz que no se borra y afecta de manera literal la forma en que se percibe el espacio y el tiempo. Creo que eso se refleja mucho en la concepción audiovisual. Por eso, me da rabia cuando los latinoamericanos pretenden imitar los lenguajes y códigos gringos y europeos. Me pregunto: “¿Cómo es posible que una persona en un país que pasó por dictaduras, crisis económicas, se anime a hacer animación como si hubiera salido de San Francisco?”

-¿Crees que significa perder nuestra identidad?

-S: La gente siente que para poder vender tienen que ceñirse a cosas. Hay que ser inteligentes y ver cómo navegar eso, porque uno no puede llegar allá y patear la puerta porque te la cierran de vuelta y te mandan para la casa. Por eso, creo que el trauma es parte de la identidad latina, y es uno de los elementos que está en todos los países.

Yo di una conferencia en BAMPFA que se llama “Despacito: una visión rápida de la animación socio-política latinoamericana”. Básicamente, se habló de que los primeros largometrajes fueron argentinos, porque la gente tenía la necesidad de expresarse políticamente en medio de dictaduras y con rapidez. ¿Y cómo se hacía? Con stop motion. Gran parte de la animación temprana surgió como una necesidad de expresión política y no como un cuento de hadas para niños, pero se nos olvida porque Disney es muy poderoso y cuenta sus historias con mucha fuerza.

Andrea Reyes

Periodista de Cine Argentino Hoy, El Argentino Diario y editora de contenidos del diario Business News.

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