Tras vivir durante dos décadas en el Zoológico de Buenos Aires, Sandra, la orangutana, se convirtió en el primer animal no humano en ser reconocido legalmente como sujeto de derecho y ser sintiente. Esta hazaña, impulsada por la Justicia argentina y liderada por la jueza Elena Liberatori, se ve reflejada en este documental dirigido por Sinae Ha, que reconstruye paso a paso el proceso judicial y la lucha por encontrarle a Sandra un hogar digno.

El caso de Sandra fue un precedente histórico para el derecho animal, tanto en Argentina como a nivel internacional. En 2015, la orangutana que vivía en cautiverio en el antiguo Zoológico de Buenos Aires fue reconocida por la Justicia de la Ciudad como sujeto de derechos y persona no humana sintiente. El fallo, impulsado por la jueza Elena Liberatori, cuestionó sus condiciones de encierro y reconoció que los grandes simios no debían ser tratados como simples objetos o propiedades. Como consecuencia del proceso judicial, en 2019 Sandra fue trasladada al Center for Great Apes, un santuario ubicado en Florida, Estados Unidos, donde pudo vivir en un entorno más adecuado a sus necesidades. Su caso marcó un antes y un después en el reconocimiento jurídico de los derechos de los animales.
Sinae Ha reconstruye todos los hechos de este caso desde una perspectiva humana y sensible. La historia se desarrolla principalmente a través de la mirada de una figura fundamental en esta lucha: Elena Liberatori, la jueza que impulsó el proceso judicial con el objetivo de conseguir que Sandra obtuviera aquellos derechos que hasta entonces le eran negados. Para eso, Elena recurrió a la ayuda de un especialista en el caso, Aldo, un primatólogo que estudió el entorno y el comportamiento de la orangutana en busca de comprender su mundo interior.

A raíz de este trabajo, descubrieron que el lugar en donde vivía Sandra le ocasionaba tristeza y depresión. Un animal que había sido expuesto durante años como entretenimiento para los espectadores, se ocultaba y escondía de todos para no ser visto; un claro mensaje, Sandra no quería estar ahí. Pero no fue sencillo, después de años de investigación, estudios y disputas judiciales, lograron determinar que sus condiciones de vida no eran las adecuadas. Finalmente, tras ser reconocida como un ser no humano sintiente y sujeto de derechos, Sandra fue trasladada a un santuario en Florida, Estados Unidos.
En el aspecto visual, el documental muestra cómo vivía Sandra durante sus años de cautiverio y permitió comprender cómo aquella lucha judicial también atravesó la vida de Elena y Aldo, quienes acompañaron el proceso desde sus comienzos. Tal es así que uno de los momentos más significativos llega cuando, cuatro años después, Elena visita a Sandra en el santuario y observó una realidad completamente diferente, un hogar en el cual le permitía desarrollar una vida mucho más libre y natural. Una escena que no solo representa el resultado de tantos años de lucha, sino que también refuerza el mensaje central de la película: los animales no son objetos, sino seres capaces de sentir y merecedores de una vida digna.

En conclusión, “Sandra, the primate citizen” es un documental que propone una mirada reflexiva sobre la importancia de los derechos de los animales y refleja aquella hipocresía de una sociedad que históricamente ha considerado a los animales como propiedades, dejando en segundo plano su capacidad de sentir, sufrir y desarrollar vínculos. Así, Sinae Ha en esta película convierte una batalla legal en una discusión ética y social que invita a repensar nuestra relación con el mundo animal y el alcance de los derechos.




