Con Andres Veiel en la dirección de este documental (El noveno en su haber) ahondaremos en la figura de la directora predilecta de Hitler. Bailarina, actriz, directora, alpinista y luego reinventada en fotográfa etnográfica. Miles pueden ser las caras de Riefenstahl pero el director nos deja pensando la búsqueda de su verdadero rostro. Por momentos corriendo el foco inquisitivo para dar un derecho a explicación que muchas veces queda escaso o acude a un discurso muy estudiado para justificar lo injustificable.

Desde el plano de la terapia, en un mundo manejado por los hombres, la longeva protagonista (vivió 101 años) siempre destacó y supo acomodarse en todos los ámbitos. Desde un set de filmación, por ejemplo, cuando grabó una película en 1930 con condiciones extremas por el frío de las montañas siendo la única mujer en el set y donde, además, la mayoría eran veteranos de la primera guerra mundial. Ahi estaba Riefenstahl. En el film también se relata lo conflictiva que era la relación con su padre y que fue abusada por Joshep Goebbels, líder propagandístico del régimen con dicha fama frente a las mujeres. Ella lo cuenta con la naturalidad de hablarlo en una sesión.
Es innegable el lazo de Leni Riefenstahl con la cúpula del nazismo desde Hitler hasta su ex-esposo comandante de las SS. La mirada que ofrece aquí el director es la de intentar desarticular o mostrar el mecanismo de defensa que la protagonista se armó ante los discursos públicos que la situaban en ese lugar. La justicia la condenó como “simpatizante” porque nunca pudo encontrar una afiliación directa con el partido pero sus vínculos con los máximos representantes estaban a simple vista. En la posguerra supo surfear el escarnio social amparada en que era una más que fue engañada aunque las pruebas apunten a todo lo contrario.

La edición está muy lograda, en especial en las secuencias donde el material de archivo se mezcla con las fotografías. Veiel formó parte del equipo que catalogó y observó todo este material cuando pasó a manos de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano. Los recursos estilísticos destacan en estas secuencias donde se muestra un plano o un fotograma dando un clima artesanal e invitando al espectador a mirar el trabajo tal cual la protagonista lo realizaba en su tiempo. Si bien es algo ímplicito, son guiños claros sumados al material donde se ve a Riefenstalh editando o directamente filmando. En varias tomas se la ve muy orgullosa de su obra y dando detalles de su forma de trabajo. Lo distintivo que fue el sello de Riefenstahl en la pantalla grande alemana y lo grandilocuente de sus obras encargadas por los jerarcas del nazismo revolucionaron la manera de contar de la época. En El Triunfo de la Voluntad (Triumph Des Willens-1935) u Olimpia (Festival de las Naciones- Parte 1 / Festival de la Belleza – Parte 2, que relatan los juegos olímpicos de Berlín en 1936) se puede ver la búsqueda de la estética aria y mostrar el poderío del ejército alemán sumado al “magnetismo” de Hitler y los oradores del partido nazi.
El foco pasa al espectador como cuando a la protagonista se la deja hablar o justificarse. Y se la muestra en situaciones incómodas que la sacan de sus discursos iniciales. Así debemos desarmar este documental fotograma a fotograma para conocer el verdadero rostro de Riefenstahl o acercarnos lo más posible a un retrato veraz lejos del velo que ella misma construyó para salvaguardarse.




