El presidente del INCAA Luis Puenzo charla con Cine Argentino Hoy sobre su historia con el Cine Gaumont en su restauración. La gestión en el avance de las obras para renovar el espacio cinematográfico. Además rememora a dos referentes, los directores: Fernando Pino Solanas y Leonardo Favio, ligados a su crecimiento como autoridad e impulsores de políticas públicas en el ámbito del séptimo arte. Por. Florencia Fico.

– ¿ Cuál fue su vínculo con el paso del tiempo con el Cine Gaumont?
– Yo tengo 75 años así que imagínate y empecé en el cine a los 16. Quiere decir en esos años estuve aquí seguro. Después montones de veces con películas nuestras y de Núcleo o nuestras que pasaban en Núcleo. Y que Samaritano padre, no Samaritano hijo que es Alejandro. Es decir, si no con el papá que lamentablemente ya no está pero que yo tuve la suerte de conocerlo. Así que bueno vine aquí con el papá a Cine Club Núcleo. No me acuerdo exactamente cuando pero hace 50 años. Luego acompañé toda la trayectoria que tuvo el Gaumont, me llamó Liliana Mazure cuando estaba peleando para conseguir comprarlo. Pudieron creo que por fuerza de empuje de Liliana en un proyecto de Juan Cabandié. En ese momento permitió alcanzar los fondos y el financiamiento porque esto se moría. Y ahí fue cuando el INCAA compró el Gaumont. Varios directores acompañamos, vimos, hicimos fuerza política como ya habíamos hecho con la Ley de Cine en Argentina; en otros momentos históricos.

– ¿Pensó alguna vez frente a tal INCAA y llevar adelante tamaña remodelación en el Cine Gaumont?
– Yo no pensé que algún día me iba a toca a mí estar en la presidencia del INCAA y estar justamente en un momento tremendo porque cuando asumimos nosotros en diciembre. Se estaba haciendo una remodelación, un ajuste muy mal hecho, porque estaban los albañiles y el público entrando simultáneamente, una locura. Nosotros cerramos el cine para darle lugar a las obras y terminar de una vez. Pusimos como fecha Semana Santa del 2020. No imaginamos que iba haber una pandemia. La única forma de hacerlo rápidamente y bien y no estar todo el año con las obras. Había cuestiones estructurales importantes hasta peligrosas que había que atender. Y después tuvimos que parar todo en la pandemia. Estuvimos ahí orejeando las cartas cuando el gobierno autorizaba las obras de nuevo y mientras discutiendo asuntos con la compañía constructora porque había mayores costos que teníamos que hacer, más cosas de las que estaban pensadas. Hubo muchas etapas de la licitación original que fueron en épocas de Haiek. Agregamos todo lo que técnicamente se debía hacer, la modernización de las salas, la proyección. Ahora este es un complejo de primera, no tiene nada que envidiarle a ningún otro, ni a ninguna sala del país. Se ve y se oye como nunca. Esto va a sorprender a la gente que ya era habitué del Gaumont. Es lo que el cine argentino merece porque no tiene porqué tener un cine de segunda. Ahora tiene un cine de primera. Queremos seguir así con esto con los Espacios INCAA. Desarrollar un circuito para el cine argentino que el Gaumont haga de punta de lanza y que esté ejemplo sirva para ir mejorando gradualmente los Espacios INCAA. La calidad de proyección y la posibilidad de que todos los argentinos, se encuentren con el cine argentino en lugares donde valga la pena ver películas.

– Se inaugura la “Sala Leonardo Favio” ¿Qué recuerda de su figura y sobre Fernando Pino Solanas?
– Primero yo estoy acá por Pino, él me convenció a mí de asumir en el INCAA. Muchas veces a lo largo de los años me lo habían propuesto y lo había rechazado. Esta última oportunidad se daba en un momento bisagra del país, en el cual yo ya había empezado a asumir la idea de que era hora, si alguna vez tenía que ser es ahora además por los años que tengo. Pero estuve con dudas hasta un almuerzo en el restaurante del Senado, me invitó con Victoria Solanas y Pino dedicó el almuerzo a convencerme para que aceptara. Esto fue un viernes, yo le dije “dame el fin de semana” para que lo piense y lo medité todo ese lapso lo hablé con mis hijos, mi familia y el lunes le dije que sí. Así que estoy acá por Pino. Después el tuvo la mala idea de morirse que no estaba en los planes. El pensamiento es que iba a estar como embajador en la UNESCO en París, con Tristán Bauer en el Ministerio y yo en el INCAA. Íbamos a hacer cosas juntos. Porque pino fue el que me atrajo pero también estaba en consonancia con Tristán para que yo subiera al INCAA y con otros amigos del cine de mi generación, con planes para elaborar miles de asuntos juntos. Fue terrible el día que supimos que Pino volviendo de un viaje en avión, llegó a París contagiado. Después la evolución de su enfermedad en terapia intensiva hasta que murió. Nosotros lo homenajeamos mucho en Sur y en Mar del Plata. Estuvimos con Victoria y Juan Solanas que fue meritorio en La Peste para que te des una idea desde cuándo nos conocemos.
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Y sobre el cineasta Leonardo Favio concluyó: “En un momento alguien en la institución de Directores Argentinos Cinematográficos(DAC) que fue Carlos Galettini, ex secretario y actual director de la DAC. Expresó ‘hay que hablar con Menem’. Y comentó ‘yo voy a hablar y le digo a Víctor Hugo con Favio’. Gente que tenía alguna llegada al presidente. Un día me llama Leonardo a mi casa de Acassuso a las 9 de la noche y me manifestó: ‘Tenemos que ir ya, a la Quinta de Olivos‘, nos iba a recibir el mandatario. Y así fue, pero es muy linda esta historia. Porque esto se decidió en un partido de fútbol. Se estaba viendo una partida entre Argentina contra Suecia y ahí en ese baile me metió Leonardo. El loco Favio, querido Favio y en el entretiempo me dijo ‘vení que nos atiende el presidente’ que nos recibió de parados en la sala al lado. Donde estaba el televisor que estaba lleno de gente. Y ahí me dijo ‘contale Luisito’ y le expresé al jefe de gobierno. Ahí se destrabó la legislación. Esa semana en Diputados se votó por unanimidad la Ley del Cine en Argentina que hoy tenemos”.




