Noa, Nu y La Ballena – Crítica

Una obra de ciencia, danza, radio y aventuras. Esta cóctel da una mezcla explosiva de diversión, sonidos, datos y un plan de rescate que cumple con un mensaje ecologista para los chicos (Y no tan chicos)

En Noa, Nu y la Ballena, estos dos personajes se dedican a un programa de radio que interactua con sus oyentes en escena. También reciben bastantes audios con saludos e incluso puede colarse algún mensajito de alguno de los padres de estos dos aventureros. Nu tiene todos los datos más científicos de nombres de arañas, peces y de geografía. Nu es una gran bailarina y sabe todas las posiciones y movimientos de la danza clásica. Juntos cruzarán grandes distancias hasta llegar a lo más profundo del océano para, luego de varias equivocaciones, dar con la ballena y salvarla de la contaminación sonora que no permite que se comunique con sus crías o interactúe con los familiares de su especie.

En cuanto a los actores se nota su entrega en los personajes. Tanto Noa (Josefina Balmaceda) como Nu (Amilcar Ferrero) tienen un despliegue de voz, movimientos y energía realmente envidiable. La interacción con los niños es muy cálid y se nota cuando están esperando esa mirada de los protagonistas. En ese sentido, la sala ayuda al ser tan íntima (atentos con las entradas que no son muchas). La danza es algo a destacar también, porque se nota y sobresale. La mano de la Directora, Silvina Grinberg y su carrera ligada a esta disciplina le dan ese lugar seguro. Hablamos de alguien que ha creado obras para el Ballet Contemporáneo del San Martín y para el Festival Ciudanza ,entre otros. Un ejemplo claro, es cuando la actriz comienza a nombra los saltos y movimientos en francés como Relevé, Jeté

Acá me tomo una licencia y les dejo una recomendación para los padres y madres: Vayan abiertos a escuchar, muchas veces no podemos desconectar del ruido de la rutina diaria y el teatro (más en un espectáculo como este con un lindo mensaje para todos) es el motor de escape de los problemas “del afuera”. Como en el cine, además esta obra que dura tan solo 45 minutos, (mucho menos que cualquier película) es el momento ideal apagar el celular. La calidad de las intervenciones de transmisiones de radio son muy buenas, hacen recordar lo más lindo de este medio de comunicación tan potente y bello (los chicos saldrán preguntando si el programa de radio existe de verdad). El efecto de la pantalla proyectada también es muy interesante y el hacer participes a los niños en distintas situaciones convierte a la obra en un producto redondito que cierra por todos lados.

El Museo de Ciencias Naturales es siempre un gran plan para los chicos y chicas de todas las edades. Que en la entrada venga incluido el pase suma muchísimo, ya que se puede seguir explorando muchas de las cosas que la obra nombra, como, por ejemplo, el pabellón de “Los misterios del mar”. Algunas salas pequeñas permanecen cerradas o en remodelación, tal vez un signo de estos tiempos y los recortes en cultura/ museos pero el lugar se puede recorrer gratamente con diversión y asombro asegurado para toda la familia. El módulo que destaca, en especial para los más peques, es uno con unos huesos, arena y pinceles para que se sientan “unos verdaderos paleontólogos” sinceramente la estrella de la tarde. Y claro la envidia de los más grandes, fans del Doctor Alan Grant de Jurassic Park. En concreto se trata de una propuesta totalmente completa, con una obra divertida que deja una enseñanza para todos, la de de cuidar el medio ambiente. Y que mejor que inculcar eso en una etapa tan necesaria como la infancia.

Noa, Nu y la Ballena

Museo de Ciencias Naturales – 16:00 hs

Ángel Gallardo 480, Parque Centenario, CABA

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