Recientemente estrenada en MUBI, La única opción marca el regreso de Park Chan-wook con una propuesta que ya venía dando que hablar desde su paso por los festivales de Venecia y Toronto. Seleccionada por Corea del Sur para representar al país en los Premios Oscar, la película logró avanzar hasta la shortlist, aunque finalmente quedó fuera de las nominaciones.

Protagonizada por Lee Byung-hun junto a Son Ye-jin, Park Hee-soon, Lee Sung-min, Yeom Hye-ran y Cha Seung-won, la película sigue a un trabajador que, luego de perder su empleo de 25 años, es empujado por un sistema cada vez más hostil a cruzar límites que antes parecían impensados. Desde ahí, Park construye una sátira incómoda sobre el mercado laboral actual, donde la competencia es constante y cada vez son más los que quedan afuera.

La idea de “pisar cabezas” para avanzar no aparece solo como metáfora, sino que la película la lleva a un plano literal. Ese recurso funciona como síntesis del mundo que propone: un sistema donde el ascenso de unos implica inevitablemente la caída de otros. Park no lo subraya desde el discurso, sino desde la acción, empujando esa lógica hasta sus últimas consecuencias.

La película es puro movimiento. Hay un trabajo muy marcado en la puesta de cámara. Planos cortos, abiertos, picados, cambios constantes de encuadre que generan una sensación de ritmo casi musical. A eso se suma un uso del color muy particular, con tonos saturados que construyen un estilo que por momentos roza lo irreal. Ese universo visual acompaña muy bien el recorrido del protagonista, que arranca en una especie de cuento de hadas donde todo parece funcionar, para luego caer de golpe en una realidad mucho más cruda. Allí es donde aparece la marca más reconocible de Park Chan-wook. Una mezcla de humor retorcido y violencia que no busca impactar solo por lo visual, sino también por lo que pone en juego

La única opción es una película que incomoda, pero no desde el exceso sino desde la identificación. Porque detrás de su tono satírico y de sus decisiones formales, lo que plantea no resulta tan lejano. Y ahí es donde termina pegando más fuerte.




