Todos los jueves se renuevan las carteleras de los cines. Existen algunas reglas implícitas en su conformación, a fin de evitar que algún público se sienta excluido. No puede faltar el blockbuster, ni la de terror, como tampoco la europea. Esta última nos convoca hoy. “La Petite” de Guillaume Nicloux, se estrena hoy en nuestro país.
Tras la muerte de su hijo y su novio, Joseph decide averiguar qué sucederá con el bebe que esperaban a través de un vientre subrogado. Para esto deberá averiguar dónde está la muchacha gestante y sobrellevar largas discusiones con su hija, el único familiar que le queda vivo.
El punto más álgido del audiovisual se lo lleva Fabrice Luchini, quien se carga al hombro la trama. Con un carisma que traspasa la pantalla. Por más que su personaje se cague en las leyes, las cuales buscan mantener el anonimato de las mujeres gestantes. Si bien todo está tamizado con un halo de ternura, en el fondo no actúa de la mejor manera Joseph.
Se puede ver como la trama intenta tocar temas problemáticos, o problematizar temáticas que últimamente están más presentes. Como es el caso de los vientres subrogados. El problema es que lo hace con la sutileza y habilidad de una película de Suar o Carnevale. Constantemente cae en clichés y en lugares comunes, donde difícilmente logran sorprender al espectador.
“La Petite” de Guillaume Nicloux, viene a llenar el cupo europeo de la semana. Para que las señoras puedan ir al cine y comentar la película que vieron. Deslumbradas por los paisajes de Bélgica y las personas hablando francés. Sin embargo, si se hiciera lo mismo en nuestro país sería una película denostada por la crítica.





